lunes, 13 de marzo de 2017

UN RESTAURANTE LLAMADO "MASPALOMAS", SORPRENDE EN EL CORAZÓN ABULENSE

Por Pedro J. Franco López



Los dueños de este Restaurante, la familia Martínez-Rodríguez, promocionan Maspalomas y fidelizan una potencial clientela turística durante más de treinta años.


El estrecho vínculo de la familia "Martínez-Rodríguez" por Ávila, la familia "Rodríguez-Alemán", por Maspalomas y, la cordialidad de Maurice Damen, importante baluarte de la Cadena Ríu en Canarias, hacen que surja el propósito de un Hermanamiento entre la ciudad de Ávila y el municipio de San Bartolomé de Tirajana.





Entre sus propietarios y una familia del pueblo de Maspalomas surge una entrañable e incondicional amistad, que casi da forma a un Hermanamiento "oficioso", entre el municipio de San Bartolomé de Tirajana y la ciudad de Ávila.

Y si el adalid de este "Hermanamiento" en el pueblo de Maspalomas es José Miguel Rodríguez Alemán (Semi), por parte de la familia Rodríguez-Alemán, en la zona turística Maspalomas Costa Canartia lo es: el entusiasta e incombustible Maurice Damen, Director de Ventas en las Islas Canarias y Madeira de la Cadena RÍU, de la que son fieles clientes la familia abulense Martínez-Rodríguez.

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Ávila, la capital de provincia más alta de España y la cuarta de Europa en este sentido; cuna de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz, posee los títulos "Ávila del Rey" otorgado por Alfonso VII; "Ávila de los Leales", otorgado por Alfonso VIII y "Ávila de los Caballeros", otorgado por Alfonso XI; a esto habría que añadir un título de la era contemporánea: "Ávila de Maspalomas", otorgado por Jesús Martínez y Mary Paz Rodríguez.

Y es que, cuando te adentras en las entrañas de Ávila, deambulas por sus callejuelas medievales repletas de encanto y, después de cumplir con el requisito de visitar y admirar los tesoros que la convierten en Patrimonio de la Humanidad, como: La Muralla, la Catedral, el Real Monasterio de Santo Tomás, la Basílica de San Vicente o los Hornos Postmedievales; al momento de reponer fuerzas y degustar las viandas de la gastronomía castellana, resulta que te encuentras con un Restaurante que se llama "Maspalomas" (el único que se tenga constancia con este nombre en toda la Península) y, que en su interior su refinada decoración se basa en espléndidas vistas del Faro, las Dunas y las Playas de Maspalomas, la ciudad turística más importante del archipiélago canario y una de las más conocidas a nivel mundial de todo el territorio nacional.


Como, necesariamente, esta excepción debe tener una explicación, empezamos por decir que Jesús Martínez y Mary Paz, fundadores de este Restaurante allá por mitad de los años 70 del siglo pasado, proceden él de Asturias -Gijón- y ella de Ávila; Jesús trabaja de Camarero en un Café llamado "Santa Cristina" y Mary Paz ayuda a su familia en los trabajos del campo.

Como quiera que en los duros inviernos el trabajo hostelero merma y, el campo nevado abulense está intratable, ambos, cada uno por su lado, se van a Palma de Mallorca, a sacar provecho de la copiosa zafra turística que por allí se va consolidando; Jesús y Mary Paz, muy jóvenes, de 21 y 18 años, respectivamente, trabajan incansablemente y, entretanto, se enamoran, son novios -por temporadas-  y contraen matrimonio en el año 1971.


Se vienen de Luna de Miel a la isla de Gran Canaria, en barco y, cuando van llegando a la isla divisan el letrero de "Hotel Cristina"; a Jesús le vienen los recuerdos de aquel Café dónde trabajó en Gijón, el "Santa Cristina" y, allí mismo, en cubierta, se propone trabajar en ese hotel. Dicho y hecho, a los tres días de Luna de Miel, ya estaba ejerciendo de Camarero en un hotel que jamás hubiera visto y, que estaba a un minuto de la Platya de Las Canteras.

Pasado un tiempo, se vienen a vivir a Maspalomas y mientras Jesús trabaja en el Hotel Faro, también a un minuto de la Playa, pero la de Maspalomas, y dónde fué empleado ejemplar durante tres años; Mary Paz lo hace de Camarera de Pisos, en varias instalaciones hoteleras: Hotel Dunamar, Bungalows "Santa Fe", "Sun Club" de Playa del Inglés y otros.

Y, si las temporadas en Palma -por inviernos- eran para ayudar a la economía familiar, en la zafra turística en Maspalomas -a tiempo completo- tuvo como objetivo el labrar un futuro para sus hijos en tierras abulenses.


Fué así que, cuando deciden marcharse a Ávila ya casi tienen pagado un local, dónde montan un Restaurante al que llaman "Maspalomas", "...sencillamente, porque: "A Maspalomas le debían todo y, en Maspalomas les pasó lo más hermoso de sus vidas: consolidarse como pareja y el nacimiento de sus hijos: Jesús y Roberto" Añade Mary Paz que: "hoy cambiaría todo por aquellos años en Maspalomas".

Los niños Jesús y Roberto acuden a la Guardería "Los Dados" de San Fernando de Maspalomas y, por imperativos de los trabajos de la pareja, una de sus guardadoras, la señora Pino Alemán, se encarga del cuidado de los niños durante las tardes, noches, fines de semana y fiestas de guardar; fué así como se va curtiendo una gran amistad entre las parejas de Jesús y Mary Paz y Pino Alemán y Miguel Rodríguez, su esposo.

A raiz de esta amistad, la familia Martínez-Rodríguez se ha convertido en una visitante asidua de la isla de Gran Canaria -Maspalomas- y, lo hacen desde ya hace treinta años ininterrumpidos, por supuesto, siempre por Navidades y Fin de Año, fechas en los que por inclemencias del tiempo, el restaurante permanece cerrado; fallecido Jesús hace quince años, continúa viniendo Mary Paz, con sus hijos y nietos.

Y es que, si ya estaba suficientemente consolidada la amistad entre estas dos familias, los lazos se estrechan aún más después de que a Pablo, el nieto de Pino Alemán e hijo de José Miguel -Semi-, hubiera que practicarle hasta cuatro intervenciones quirúrgicas en el Hospital "12 de octubre", de Madrid y, la familia abulense se desvivió en atenciones y se convirtió en una extensión de la familia canaria, por lo que "Pablete" es ahora mismo el eje fundamental de la relación entre estas familias, por lo que llegados a este punto de la entrevista, afloran las emociones de todos los presentes, incluso las de Maurice Damen, Director de Ventas en las Islas Canarias y Madeira de la Cadena Ríu, que nos hace de anfitrión.


Hay que decir que, las estancias de la familia Martínez en Maspalomas siempre se han sucedido en hoteles de la Cadena Ríu: Don Miguel, Palmeras, Maspalomas Oasis, Gran Canaria y, concretamente en esta última ocasión en el Hotel Ríu Papayas, que luce el esplendor de una reciente restauración, inaugurada en verano de 2016.

Prueba palpable de que la mejor promoción que puede hacer un destino turístico que se precie es la de fidelizar al cliente; por ejemplo: con el trato humano, la cercanía y, la cordialidad de Maurice Damen, importante baluarte de la Cadena Ríu en Canarias.

Hablando del propio Restaurante Maspalomas, fallecido el patriarca de la familia, lo dirige su hijo Roberto al que apodan en toda Ávila como "Roberto Maspalomas"; aunque, eso sí, la receta de las "Tortitas Maspalomas" es el secreto mejor guardado por Mary Paz; que después que una ex-empleada intentara copiar la receta en otro restaurante, hace desalojar la cocina cuando va a confeccionar la masa y sus condimentos.


Además de los consabidos Chuletones, Corderos y Cochinillos; con el nombre "Maspalomas" también tienen Entremeses, Sanwichs, Hamburguesas y la copa de helado "Maspalomas JJ"; y, en cuanto a la gastronomía canaria, resultaron ganadores en el Certamen Gastronómico "Ávila en tapas", que se celebra el primer fin de semana de cada junio, con unas papas, rellenas de ternera avileña y mojo picón.

Son conscientes que, en Península se vende principalmente la isla de Tenerife y alucinan cuando ven las publicidades y promociones falsificadas, pero tienen a gala presumir que, en Ávila, están ellos para contar la verdad de todo, convirtiendo así a sus familiares, amigos y conocidos en visitantes asiduos de la isla de Gran Canaria en general y, de Maspalomas en particular.


El empeño de promoción es tal que, aunque tienen bastante material promocional que le llevan los canarios que les visitan, ellos acuden cada año a FITUR, en Madrid, a recoger todo el material promocional que puedan.

Roberto Martínez calcula que por promoción directa del restaurante habrán venido unas doscientas personas a Maspalomas y, lo importante es que son clientes que repiten en el mayor de los casos.

Y, como clientes canarios en el Restaurante, además de los que entran al ver el nombre de Maspalomas, están en el recuerdo las del equipo de fútbol "Club Deportivo Maspalomas", cuando militaba en 2ª-B y que también contaba con la presencia de Miguel Rodríguez, en calidad de Delegado de Campo.


Además, es cita ineludible para todos los aspirantes a Policías de Canarias, que acuden a la Escuela Nacional de Policía de Ávila, y hacen uso del restaurante para dejar petates, enseres propios, etc.; presencia que se multiplica en las Juras de Banderas con la asistencia de familiares y amigos.

De igual forma, también es importante la asistencia de los alumnos y familiares canarios de la Universidad Católica Santa Teresa de Jesús de Ávila, (UCAV),ubicada relativamente cerca del restaurante y, que asisten atraídos por su nombre.

Por nuestra parte, ponemos sobre la mesa, con toda la intención, el Hermanamiento existente entre los Municipios de San Bartolomé de Tirajana y Segovia, y la particularidad que nace "de abajo-arriba" con la intervención de Barman canarios y Andariegos segovianos, ante sus respectivas autoridades municipales; y se plantea el porqué no pudiera surgir algo por el estilo entre abulenses y tirajaneros, y así oficializar y perpetuar este brote fraternal que ha surgido entre dos familias y una cadena hotelera: RIU.

Maurice Damen muestra bastante interés y, José Miguel -Semi-, en representación de la familia canaria se entusiasma con la idea y estarían dispuestos a proponerlo a la municipalidad tirajanera; de igual forma: Roberto Martínez y su madre Mary Paz, estarían dispuestos a hacerlo ante el municipio abulense. Quién da el primer paso?.

Castilla-León y Canarias; Ávila y San Bartolomé de Tirajana, por qué no?.  Dicho queda.

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MASPALOMAS: TORTILLAS DE CARNAVAL CON HUEVOS DE CHARRAN, HACE 160 AÑOS.




 

Las describe el ornitólogo y botánico alemán Carl Bolle, en su publicación de 1857: "Mein zweiter Beitrag zur Vogelkunde der Canarischen Inseln". (Mi segunda contribución a la ornitología de Canarias)

Numerosas referencias históricas y antiguas, así como de rabiosa innovación y actualidad, el Carnaval de Maspalomas cuenta ya con los ingredientes necesarios para, que de una vez por todas, despunte y se convierta en un reconocido evento de interés turístico nacional e internacional.





Por Pedro J. Franco López


Si ya el Carnaval de Maspalomas, de por sí, cuenta con más que suficientes ingredientes para considerarse con solera y empaque y situarse entre los de primer orden del ranking de todos los Carnavales canarios, hacemos una aportación más fundamentada y datada en mitad del siglo XIX (año 1857 para ser más exactos), hace por estos días nada más y nada menos que ciento sesenta (160) años, que sin duda le dará un valor añadido. 

Resulta que, entre los años 1852 y 1856 visita las Islas Canarias el ornitólogo y botánico alemán Carl Bolle y, realiza dos publicaciones:   "Bemerkungen über die Vögel der Canarischen Inseln". (Observaciones sobre las aves de las Islas Canarias), de 1854 y "Mein zweiter Beitrag zur Vogelkunde der Canarischen Inseln"   (Mi segunda contribución a la ornitología de Canarias), en 1857.

En esta segunda publicación, de la que se hace eco el investigador canario Rubén Naranjo en su Libro: "Maspalomas: Espacio Natural", narra Carl Bolle su estancia en Maspalomas y su "recolección de huevos en la Charca: Cuando volvimos a casa y contamos los huevos, se encontraban más de 400, de los cuales nos comimos una parte esa misma noche, con buen apetito, y los restantes al día siguiente, en forma de distintos platos de Cuaresma, por ejemplo un tipo de pastel de huevos (tortillas). Las yemas eran sorprendentemente rojas y sabían a pescado” .

La casa, supuestamente debía ser la del Mayordomo del Conde, que era quién daba los permisos para el pase a La Charca y, no divagamos mucho al decir que, si estaban en Cuaresma, el pastel debía ser Tortillas de Carnaval. Bolle continúa abundando en que los huevos principalmente eran de una especie de "golondrina de mar", llamada "charran" y, al mencionarse que se trataba de  huevos de gran variedad también los habría de patos, garzas, fochas y pollas de agua.

Este precedente de más de un siglo y medio de antigüedad viene a enriquecer el historial del Carnaval de Maspalomas que, en los últimos años ha apostado por convertirse en un evento de calado internacional hasta convertirse en una importantísima y atractiva herramienta promocional; no en vano su marco y epicentro se desarrolla en el seno de una de las más importantes zonas turísticas del territorio español: Maspalomas Costa Canaria.

 


A poco que se continúe con la dinámica de los últimos tiempos, en que se ha hecho especial hincapié en lograr un Carnaval diferenciador y exclusivo, que lo distinga del resto, dotándolo de ciertas especificidades propias, ya se tiene sobre la mesa los argumentos precisos para iniciar el proceso necesario a los efectos de que se le reconozca la categoría de Carnaval de Interés Turístico, previo al reconocimiento Nacional e Internacional; esa es la meta que hay que conseguir y, hacia ella deberían encaminarse el estudiado cuidado y esmero en la programación, organización y difusión de las ediciones próximas.

 

Evidentemente, los méritos a exaltar no sólo serían los logros y buen hacer de los últimos tiempos, sino que habría que complementarse con el bagaje adquirido durante sus más de cuarenta años de andadura.

 

La solera vendría dada poniendo en valor los precedentes del Carnaval tradicional común a todos los pueblos y aldeas del municipio de San Bartolomé de Tirajana, desde tiempos inmemoriales y, habría que darle valor, reconocimiento y la difusión precisa a aquella hazaña  de 1974, que fue la de celebrar unas “Fiestas de Invierno”, (el antiguo Carnaval) en la época en que éste estaba prohibido por el Régimen político de entonces; iniciativa pionera en la isla de Gran Canaria, ya que en Las Palmas de Gran Canaria, el primer Carnaval (aquel que arrancó desde la Isleta) se celebró en 1977.

También se tendría que hacerse especial referencia a los Bailes de Carnaval en la "Sociedad de Pedro Vega" del Tablero de Maspalomas, dónde con la vista gorda de la autoridad, se daban cita durante los 60 y 70 del siglo pasado las Máscaras de todo el suroeste de la isla y algunos grupos organizados de Parrandas de Mascaritas.

Por supuesto que habría que dejar constancia en ese "Expediente"  la exclusividad del Carnaval de Maspalomas del acto más trasgresor de todo el Carnaval canario: el Rescate de la Sardina; que, a poco de iniciarse  su andadura, por ahora se cumplen treinta años, se convirtió en toda una explosión  popular, incoherente, irrespetuosa, descorsetada, trasgresora  y…, libre; que al fín y al cabo son todos sinónimos de: Carnaval.


 

Se tendría también que hacer especial hincapié, porque nunca va a quedar suficientemente dicho, que el Carnaval de Maspalomas fué pionero absoluto de aquellas míticas Galas de Elección de Miss Traveskarnatival; convirtiéndose aquella legendaria iniciativa, plagada de esplendor, osadía y morbo en un gran gesto de atrevimiento, de valentía, y de inequívoca tolerancia y, dónde se empezó a constatar hasta dónde podía llegar el grado de tolerancia y respeto del pueblo y la gente de Maspalomas.




 
Iniciativa aquella que, una vez que la hiciera suya el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, reconvirtiéndola en la incuestionable Gala Drag, goza del reconocimiento internacional y, que forman parte de la programación de, prácticamente, todos los Carnavales del Archipiélago Canario y de algunas de sus fiestas populares.


También le da un valor inequívoco al Carnaval de Maspalomas aquella iniciativa de 1996, propuesta por la Asociación "Amigos de Maspalomas" y que fue la de instaurar la fiesta del Martes de Carnaval (Homenaje al Carnaval Tradicional Canario y a la Mascarita Popular), en un intento de devolver al pueblo, parte del patrimonio que el modernismo y el cosmopolitivismo habían eclipsado; intentando lograr, en la medida de lo posible, el estado más puro del Carnaval, sin ningún tic, adulterado ni comercializado.


Es patrimonio exclusivo del Carnaval de Maspalomas también la Lectura del Testamento de la Sardina, que suele ser un texto pronunciado por un personaje popular o famoso, cargado de comentarios y referencias jocosas, irónicas y humorísticas, puestos en boca de la sardina, claro está.

Y, finalmente, caso que se emprenda el proceso de solicitud de nominación de "Carnaval de Interés Turístico" quedaría incompleto si no se "desenquista" de una vez por todas el homenaje a todos aquellos hombres y mujeres que, durante tantos años le echaron agallas y ganas, con más voluntad e ilusión que medios materiales y económicos y pusieron en marcha el ya, imparable, Carnaval de Maspalomas. Existe una gran nómina, tanto de Políticos o cargos públicos, como de Empresarios, Funcionarios, representantes de Colectivos Sociales y Culturales y, sobretodo de Voluntarios y Voluntarias que, sin ellos, nada o casi nada hubiera sido posible;  a muchos y muchas  les llegará a título póstumo, de ahí la necesidad de que se haga a la mayor brevedad.



Por supuesto que para culminar esa Propuesta hay que dar mención al desarrollo contemporáneo del Carnaval, al de hoy en día, desgranado en diez intensos días, que tanta capacidad de convocatoria y tanta "clientela" fiel tiene a nivel local, insular e internacional; quizá excesivamente encorsetado y previsible, pero que de vez en cuando nos sorprende con actos como el del "Carnaval en la Playa" que, aunque el disfraz (y hasta la ropa) brilla por su ausencia, no deja de ser tremendamente divertido y participativo, a la vez que le da ese toque diferenciador que siempre se ha pretendido para el Carnaval de Maspalomas.

Lo dicho, desde las referencias históricas y antiguas, hasta las de la más rabiosa innovación y actualidad, el Carnaval de Maspalomas cuenta ya con los ingredientes necesarios para, que de una vez por todas, despunte y se convierta en un reconocido evento de reconocimiento internacional.