lunes, 24 de julio de 2017

FIESTAS DE SANTIAGO "TUNTE/77" CON ALTERCADO POLÍTICO-RELIGIOSO.

Por Pedro José Franco López

 

·        A la Procesión sólo asistieron por San Bartolomé de Tirajana el alcalde y tres concejales, cifra muy inferior a las representaciones de otros municipios grancanarios.

 

·        El Pregonero José Miguel Bravo de Laguna, estaba recién elegido diputado por la provincia de Las Palmas.

 

·        Lo mejor: El I Encuentro de Música Popular, con "Taburiente" y "Caco Senante".



Hace cuarenta años, hubo un altercado político-religioso en las Fiestas de Santiago Apóstol (Tunte/77) que, por curioso, desempolvamos para conocimiento de las nuevas generaciones y, lo sacamos a la luz, porque afortunadamente cuestiones como las que se produjo aquel altercado, ya están felizmente superadas y, sin miedos a que vuelva a suceder.

Según crónica de el periódico "El Eco de Canarias" -sin firma- de fecha 28 de julio de 1977, con fotos de: Foto Franco, el mismo día 25 de julio, se les hace llegar a todas las autoridades y fuerzas del orden la siguiente:

"Nota Pastoral, de la Parroquia de San Bartolomé de Tirajana":

"Después de reflexionar y dialogar con alguna persona de la Comunidad Parroquial de Tirajana, hemos llegado a la conclusión de que la presencia de las fuerzas del orden: Policía Municipal, Guardia Civil,  Marina, etc en "acto de servicio" dentro de la celebración de la Eucaristía puede llegar a tergiversas el signo de fe en el que la comunidad se siente imbuida. Por otra parte en un momento de democracia, de cambios sociales, y sobre todo, en un contexto conciliar y religioso: distinciones, clases sociales, primeros puestos, representaciones, etc., debe quedar superado ante la idea de una comunidad cristiana que reza a un dio, Señor y Padre de TODOS por igual. Parroquia de San Bartolomé de Tirajana. Fiestas de Santiago Apóstol. Julio de 1977."


Ante esta Pastoral Parroquial, todas las autoridades y los representantes de las fuerzas del orden que asistieron a Tunte, se sentaron entre el público, dónde pudieron y cupieron; entre ellos, se encontraban los alcaldes de Las Palmas de Gran Canaria, Tejeda, Mogán, Valsequillo, Teror, San Nicolás de Tolentino y varios concejales de Ingenio, el presidente del Patronato de Turismo. En representación de la corporación tirajanera, tan sólo cuatro miembros: el propio alcalde Francisco-Santiago Araña del Toro y tres concejales: Cabrera Hidalgo, Martín Falcón y Martin Rodríguez.
 
Por lo que llamaba poderosamente la atención que siendo las fiestas mayores del municipio, la representación de San Bartolomé de Tirajana fuera muy inferior a la de, por ejemplo: los alcaldes de otros municipios presentes.


Por lo demás, las crónicas de la fecha resaltaban el que por primera vez, las fiestas de Santiago de Tunte las organizaba una Comisión nombrada al efecto democráticamente, superándose con creces la "oficialidad encorsetada" anterior.

EL PREGONERO: JOSÉ MIGUEL BRAVO DE LAGUNA.

El Pregón de Tunte/77 lo pronunció el recién elegido diputado por la provincia de Las Palmas, José Miguel Bravo de Laguna; aprovechó para autoproclamándose "hijo-consorte" de San Bartolomé de Tirajana al estar casado con una tirajanera y, "por eso creo conocer los problemas  de este pueblo, de esta Villa, de sus barrios, de sus aldeas y de sus pagos".

Todo su Pregón, en aras de que debía aprovecharse para reflexionar sobre el futuro; estuvo cargado de un gran contenido social y político.

EL "I ENCUENTRO DE MÚSICA POPULAR"

Tuvo un éxito sin precedentes las dos sesiones del Primer Encuentro de Música Popular, en el que participaron el grupo folk "Taburiente", "Los Cochineros", "Los Granjeros" "Brecha" y "J. Carlos Senante".

LA CASA DE GALICIA.

Se resaltaba la tradicional participación de la Casa de Galicia que llenaron Tunte de Muñeiras y demás canciones y bailes de aquellas tierras que comparten patrón con San Bartolomé de Tirajana.



LA FERIA DE GANADO.

Ya era tratado como tradicional, pero en el año 1977 concretamente, sorprendía lo inusitado del trofeo a los ganadores y es que el premio metálico fué sustituido por: pienso, forrajes, etc. La Comisión de Fiestas aprovechaba para iniciar el proceso para crear una Cooperativa Agrícola y Ganadera.

Dicha Comisión incluso fué el embrión de la futura Asociación de Vecinos de Tunte. En fín, datos y anécdotas, de hace ya cuarenta añitos de nada, que sirven para conocer el cómo hemos llegado hasta aquí.

sábado, 22 de julio de 2017

Muchisimas gracias.

228 Entradas y la imágen del globo terráqueo cada vez más verde. Muchísimas gracias y, ya comentaremos lo que tenemos previsto a corto, cortísimo plazo. Un abrazo a tod@s.

A MELO ROBAINA, CON TODO MI AGRADECIMIENTO

En estos momentos no puedo dejar de recordar los encuentros que tuve con Melo Robaina, previos a la maquetación definitiva de mi Libro: "Maspalomas: El Carnaval". 

De lo contento que estaba con la idea, de cómo nos felicitaba por darle cobertura y reconocimiento al mundo del Travestismo y el Transformismo.

Por nuestra parte agradecerle todas las atenciones que tuvo y la generosidad al momento de aconsejarnos y dejarnos unos álbum de fotos valiosísimos, para que escanearamos cuanto quisieramos y, todo ello con total  desinterés.

La casualidad ha jugado a que en uno de esos documentos coincidan "Paloma"/Miguel Vera y el propio Melo Robaina, los dos formando ya parte del estrellato transformista celestial y, casualmente también Paloma nos abrió las puertas de su casa para que cogieramos todo el material gráfico que necesitaramos.

A los dos Gracias, mil gracias y, Descanse en Paz.

viernes, 21 de julio de 2017

TUNTE: ENTRE SANTIAGO “EL CHICO” Y SANTIAGO “EL MAYOR”.

Por Pedro José Franco López


En julio de 1864, se justificaban los motivos del traslado de Santiago “El del Pinar” ó Santiago “El Chico”, a la Iglesia de San Bartolomé de Tirajana (Tunte).




Fue el 27 de septiembre de 1.849, cuando el Obispo Buenaventura Codina ordenó el traslado de la imagen de Santiago “El del Pinar” desde su originaria Ermita, hasta la Iglesia de San Bartolomé, en Tunte; catorce años después, en respuesta a un escrito firmado por los vecinos de El Pinar, en el que solicitaban la devolución de la imagen, el Obispo Joaquín Lluch Garriga, sucesor de Buenaventura Codina, rubrica un Informe en el que argumentaba y justificaba los motivos que llevaron a ordenar aquel traslado y que, entre otros, eran los siguientes:

 “…Teniendo noticias de que casi a las puertas de la ermita se cometían las acciones más impuras; que hasta dentro del sagrado recinto se proferían palabras escandalosas, y que en la misma sacristía se entregaban algunos malvados a la destructora pasión de los juegos de azar; (sirviendo para esto alguna vez el mismo dinero de las limosnas, que extraían de la caja del santo con el mayor cinismo); resolvió quitar de una vez para siempre la causa ocasional de tamaños desórdenes, mandando a demoler la casa contigua a la ermita y trasladar la venerada efigie a la parroquia de este pueblo dejando a la ermita del apóstol Santiago, entredicha y cerrada pues, año tras año, aquello tenía más de bacanal que de fiesta religiosa” (Informe del Obispo Lluch, del 1-7-1864. (Carpeta de documentos de la parroquia de San Bartolomé. Archivo Diocesano de Las Palmas de Gran Canaria).

Y es que era tal la afluencia de peregrinos al Pinar que, a mediados del s.XIX surgía un conflicto entre Gáldar y Tunte, en el que el ayuntamiento galdense le reclamaba al Obispado de Canarias 300 pesos de las limosnas que se recogían en Santiago de Tunte, ya que hubieran menguado considerablemente las rentas de su Parroquia, “…pues los romeros llevados más por un espíritu de novedad, que por devoción, han vuelto la espalda a Santiago de Gáldar y se han encaminado a Santiago del Pinar con sus romerías y cuantiosas limosnas”.
Tenemos que remontar a mediados del s. XV como época en que nace la advocación, que coincide con el momento en que unos marinos oriundos de Galicia navegaban frente a la costa del Sur de Gran Canaria y fueron sobrecogidos por una tormenta que inesperadamente desencadena, interrumpiendo lo que hasta entonces había sido una feliz travesía. Los embates que el bravo oleaje produjo en la embarcación dio lugar a un naufragio, y la angustiosa situación que padecieron les hizo encomendarse al apóstol, arrodillándose ante una imagen que del mismo veneraban.

A cambio de la salvación se comprometieron a erigir una ermita en la primera tierra firme en que desembarcasen; el milagro se verificó, desembarcan por Arguineguín y con la imagen de Santiago al hombro emprenden el viaje de la promesa; suben por los Lomos de Pedro Afonso o Hueso Bermeja; cruzan por las silenciosas “Playas de Chira”, se encaraman por los Canalizos y, finalmente, descansan en El Lomito de Santiago, en el Valle de la Plata. Y allí, construyendo una emita, dejan la imagen de Santiago y emprenden el viaje de retorno. Tanta fuerza adquirió esta leyenda al cabo del tiempo que, incluso llegó a denominarse a la imagen “Santiago, el de la Leyenda”.

Tal como se suele hacer con Ntra. Sra. del Pino, que baja con cierta frecuencia a la capital de la isla, por diferentes motivos; los escritos dejan constancia que de forma espaciada y por razones concretas, “Santiago el del Pinar” bajaba hasta el pueblo de Tunte; así señalan que el 16 de abril de 1841 lo hace a petición del alcalde y con autorización del Obispo Judas José Romo, para rezarle a favor de las lluvias.  Otra tuvo lugar en marzo de 1845, también por falta de agua y la petición la hizo el alcalde Gregorio de Matos.

 Santiago “el del Pinar” ó Santiago “El Chico”. Siglo XV

Sobre la escultura, efigie ó imagen de Santiago “El del Pinar”, hay que señalar que es de rudimentaria factura y que, como ya hemos indicado está fechada en el s.XV.  El inexorable paso del tiempo hizo mella en esta talla y fue intervenida por varios restauradores unas veces con más éxito que otras y, casi siempre, por indicación de los propios peregrinos que continuamente manifestaban su descontento por el deterioro que presentaba, preguntándose por el fin de sus donativos.

Recientemente, en 1988, se acomete la última restauración de la imagen debida a José Paz Vélez; según su informe la policromía se encontraba en un estado deplorable, fruto de los sucesivos retoques a los que había sido sometida. En algunas partes de sus manos faltaba la encarnadura y la madera presentaba profundas grietas.
 
A partir de 1903 esta imagen comienza a ser denominada “Santiago el Chico” para diferenciarla de otra de mayor tamaño que llega ese año a la parroquia de San Bartolomé previo encargo del sacerdote Pedro Hernández. Aunque no se llegó a realizar, el ya citado obispo Buenaventura

Codina había ordenado en 1851 la elaboración de otra imagen, especificando que debería representar a Santiago Peregrino, modelo iconográfico que surge en el s.XII como consecuencia de las peregrinaciones a Compostela y que figura al apóstol de pié, apoyado en un bordón, portando la típica calabaza y cubriéndose con un sombrero con veneras incrustadas.

Como hemos indicado, esta orden no fue cumplimentada, pues a la Junta Parroquial le inspiraba más devoción la imagen montada a caballo, por lo que, medio siglo después esta nueva obra repite la iconografía de su precedente.

Santiago “El Mayor”. (1903)

La imagen de “Santiago el Mayor”, como se le conoce popularmente, fue realizada por Francisco Villa en madera recubierta por escayola, se encuentra ubicada en el fondo de la nave derecha del templo ante un retablo de estilo neogótico tallado en madera de cedro por el maestro galdense Juan Betancort.

Los costos del conjunto escultórico ascendieron a 4.350,80 pesetas, cantidad en la que quedaban incluidos los gastos de embalaje y flete desde Barcelona. Por su parte, las del retablo se cifran en 2.350 pesetas. Diez años después, la nueva imagen se vio enriquecida por un elegante trono realizado en plata, que fue adquirido a la empresa de ornamentos religiosos Burillo, con sede en Valencia. Fue financiado a merced de donaciones particulares, completándose el resto de su importe total, que ascendía a 3.500 pesetas, con las limosnas del apóstol.

Así como la imagen de Santiago “El Chico” protagoniza la Romería, el acto más popular y entrañable de las Fiestas Patronales de Tunte; es Santiago “El Mayor” el que preside la solemne función y Procesión religiosa del 25 de julio de cada año.