martes, 20 de diciembre de 2016

CUANDO EL YUMBO SE CONVIRTIÓ EN UNA GALERÍA DE ARTE.

Por Pedro J. Franco López

 

Artículo publicado (a doble página) en el periódico "La Provincia/Diario Las Palmas", el lunes día 19 de diciembre de 2016.

 


Casi se nos escapa por entre los dedos el año 2016 y se nos queda sin conmemorar el 30 aniversario de una acción o iniciativa cultural que tuvo lugar a finales del año 1.986 y, que por su originalidad y, por el lugar dónde se celebró estamos seguro contará con el interés de todos. Se trató de un Certamen de Graffitis y, el lugar: los tabiques que cerraban cada uno de los locales del recién inaugurado Centro Comercial Yumbo.

El fenómeno "Graffiti" no había hecho más que comenzar en el Madrid de los 80 (el Madrid de La Movida), dónde se convirtió en icono la firma de uno de sus grandes protagonistas: "Muelle", con su firma con espiral terminada en punta de flecha; por estos lares no gozaba de buena fama y, por prevenir, nos autocensuramos, llamando al Certamen "Concurso de Artes Plásticas -Arte Invasión-"; y es que, al temor del rechazo de las instituciones, se añadía el que tampoco éramos muy partidarios de los términos anglosajones, por aquello de que el Graffiti, principalmente buscada "invadir" espacios.
 
Y, la iniciativa surge como coletazo a las actividades que, desde la Concejalía de Cultura y Juventud, se organizaron con motivo del "1985. Año Internacional de la Juventud", convocado y celebrado por primera vez en la historia por las Naciones Unidas y, que también coincidía con la creación por el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana del Departamento de Animación Socio-Cultural, pionero en toda Canarias en crear incluso plazas de funcionarios con ésta denominación y, muy posiblemente también en todo el territorio nacional; y es que, por aquellas fechas (1.985), el término recién atravesaba los Pirineos (L'animation socioculturelle) y, tímidamente se empezaba a hablar de él en España.

Hacía tan sólo tres años que se había inaugurado el Centro Comercial "Yumbo" por el alcalde Francisco-Santiago Araña del Toro, acompañado por el arquitecto que lo ideó y diseñó: Ángel Colomina y, los locales estaban prácticamente desocupados, con sus bocas de acceso, tapiadas con tabiques de bloques, debidamente enlucidos. Incluso se daba la circunstancia que la "voz populi" era que jamás se ocuparían en su totalidad, pues más de doscientos locales, construidos en cuatro plantas, sobre un solar de 20.000 metros cuadrados, se consideraba una inmensidad de Centro Comercial, no en vano hoy en día está considerado como el espacio de comercio y ocio más grande de toda Canarias, a lo que habría que sumarle su prestigio y reconocimiento mundial.

Así surge el lugar ideal, los tabiques de los locales del Yumbo, cuya previsión era que estuvieran tapiados durante bastante tiempo. Puestos al habla con la Comunidad de Propietarios del "Yumbo-Centrum" (así se llamaba entonces), ésta se convierte en co-partícipe del proyecto y, se implica en el mismo, Don Agustín Reina, propietario de la cadena de tiendas de pinturas que llevaban su apellido que, con sólo un documento que dijera que el portador era participante en el Certamen "Arte Invasión" ponían a su disposición toda la pintura que deseara; como condición, que en alguna parte de la obra artística figurara la mención: "con la colaboración de Pinturas Reina".
 
Los organizadores, en cierta manera, daban palos de ciego; no existían precedentes, el poco graffiti que existía era muy furtivo y, los Certámenes de Pintura rápida estaban por venir; cómo tantas otras iniciativas, no habían puntos de referencia, o sea que, se sentían innovando y creando.

De igual manera, los artistas participantes también se sentían construyendo historia; lo hacían con más ilusión que raciocinio y sin mirar ni valorar la compensación o el premio, aún a sabiendas que su obra iba a ser tan efímera, cómo que en cuanto el local se vendiera u ocupara, un martillo "marrón", echaría por tierra el tabique y la obra de arte consigo; estaba asumido y, para definir esta corriente del arte contemporáneo ya existía desde los años 60 la expresión inglesa "Land Art".

El Concurso se convoca en julio de 1986, y las obras deberían ejecutarse antes del mes de septiembre; participaron unos 60 artistas y, según las bases cada uno de ellos podía solicitar intervenir hasta en cinco muros o tabiques. Los tabiques solicitados, que fueron unos ciento trece, aproximadamente, estarían tratados debidamente con anterioridad y, los premios serían de cien mil, setenta y cinco mil, cincuenta mil y veinticinco mil pesetas, para el primero, segundo, tercero y cuarto clasificado. debido a la tanta participación y calidad de los trabajos, al final el Jurado hubo de crear cinco accésits de diez mil pesetas cada uno.

A la vista, hoy en día, de quienes fueron los participantes, constatamos que, entre ellos habían bastantes jóvenes (casi chiquillos, dicen algunos) ahora, después de treinta años, artistas consagrados y que gozan de auténtico prestigio y firma reconocida en el mundo de las artes plásticas.

 
Los trabajos (técnicas, estilos y materiales completamente libres), fueron de lo más variado; desde el costumbrismo, la mitología, el collage o el art decó; incluso uno que se llamaba "Hidro-Muro" y que consistía en una compleja serie de vasos comunicantes, también resaltamos la trilogía de José Mª Seijas López ""Amanecer/Infancia", "Mediodía/Juventud" y "Ocaso/Vejez", pues nos muestra su entorno, o sea, los pasillos del  C.C.Yumbo.

Los ganadores, fueron los siguientes:

Primer premio, para la obra "Herencia", de Luis Santana Torres. Segundo Premio: "Peceras", de José L. Rosales Santana. Tercer Premio: "Furia desnuda", de Salvador Silva Falcón y cuarto Premio: "Siete Sueños", de Antonio Suárez Alemán.

Los cinco accésits que se otorgaron:: "Hay otros caminos" y "Proyección", los dos de Roberto Ranz Calvo. "Mercado", de Carlos Guillén Molina. "Hidro-Mural", de Oscar Francisco Prinis y, "Frente a la Ciudad-I", de Ramón Figueroa Hortelano.


Lo que hasta aquí hemos reseñado es asunto puntual y, sólo una anécdota, entre la intensa actividad que se generó en el Municipio de San Bartolomé de Tirajana en general y, en Maspalomas en particular, en los ochenta. Siempre hemos mantenido y nos reiteramos que, en esta década, se marcó un antes y un después en el Municipio de San Bartolomé de Tirajana: en el devenir Social, Cultural, Deportivo, Educativo, por supuesto Turístico e incluso en el Político.

A todo esto añadir el inmenso cambio metamorfósico en lo sociológico y de desarrollo económico, con el despegue definitivo de la zona turística Maspalomas Costa Canaria; ya existen bastantes tratados al respecto, hechos con bastante profesionalidad y rigor, pero nunca estarán de más los aportes anecdóticos y pequeñas y humanas historias; pero eso merece capítulos aparte.