miércoles, 18 de junio de 2014

CUANDO FELIPE VI ESTUVO EN TUNTE.

ENCUENTRO INFORMAL E IMPROVISADO CON EL PRÍNCIPE FELIPE EN TUNTE.


Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.


En el mismísimo Tunte, hace nada más y nada menos que veintisiete años, tuvimos ocasión de apreciar en vivo y en directo una muestra de la preparación, educación y formación que se le daba al próximo Rey de España, Felipe VI;  desde entonces ya gozaba de altas dosis de afabilidad y simpatía, a la vez que, pese a su juventud, de persona con carácter abierto y cercano en el trato.


Era 17 de enero de 1987,  el buque-escuela Juan Sebastián Elcano fondeaba en aguas grancanarias y formando parte de su tripulación, S.A.R. el Príncipe Felipe de Borbón que hacía un crucero de instrucción como guardiamarina.

Después de terminar una guardia de veinticuatro horas, el Príncipe, su Preceptor, un par de escoltas y algunos compañeros, aprovecharon la jornada libre para dedicarse a actividades de carácter privado, desayunaron en unos grandes almacenes de Mesa y López y, a eso del mediodía ya estaban recorriendo varias calles de la zona turística de Maspalomas Costa Canaria, en Playa del Inglés.

El día algo nublado, aunque con buena temperatura, no invitaba al baño, por lo que decidieron hacer turismo interior, subiendo hasta Tunte y almorzando en el Restaurante Mirador con vistas a la Caldera de Tirajana.

Durante esa mañana, en las Casas Consistoriales del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, se celebraba el acto protocolario del Hermanamiento  entre los municipios de San Bartolomé de Tirajana y el Puerto de la Cruz y, miembros de las dos corporaciones, empresarios e invitados brindaban el evento con una comida en el Restaurante-Mirador de la Caldera de Tirajana. Una vez todos ubicados en sus puestos, nos percatamos que en otra zona del comedor, entre los comensales y como un cliente más, estaba S.A.R. el Príncipe Felipe de Borbón, junto a varios acompañantes uniformados.

Hay oportunidades que no se pueden dejar escapar y ésta era una de ellas, después de pedirles su conformidad a Don Francisco Araña del Toro y Don Félix Real González, alcaldes de San Bartolomé de Tirajana y del Puerto de la Cruz, respectivamente, me dirijo al señor que, por la cantidad de medallas que ostentaba, me parecía ser el superior en rango.

 Le puse al tanto de lo que conmemorábamos: el Hermanamiento de los dos municipios turísticos más importantes de Canarias (uno de cada Provincia del Archipiélago) y que los respectivos alcaldes querían saludar a S.A.R. el Príncipe Felipe. La autoridad a la que me dirigía resultó ser el general de Brigada de Infantería de Marina, ahora en reserva, José Antonio Alcina del Cuvillo y que S.M. El Rey, hubiera nombrado Preceptor del Príncipe Felipe, convirtiéndose en su sombra durante diez años; como fruto de su experiencia, su libro publicado en 1991: “Felipe VI, así se formó el Príncipe heredero”.

Con un trato muy cordial y casi campechano -gaditano tenía que ser-, me contesta que lo compartiría con el Príncipe y me daría la respuesta en breve. Pasado unos instantes, el Preceptor del Príncipe se dirige a mi mesa y me dice: “Su Alteza desea verse con las Corporaciones presentes, el motivo del Hermanamiento le parece muy encomiable; vamos a proceder a efectuar una inspección del edificio y ya le diré dónde efectuaremos el encuentro. A dicho espacio, accederán las personas imprescindibles protocolariamente y será usted quien las designe”.

Así fue; el encuentro de S.A.R. El Príncipe Felipe con las Corporaciones de San Bartolomé de Tirajana y Puerto de la Cruz, se desarrolló con total normalidad y entre los aplausos de todos los que se encontraban en el Mirador de Tunte, pués se las ingeniaron para asomarse por puertas, ventanas y terrazas de todo el edificio.

Una de tantas anécdotas del momento fue que, al ser todo inesperado e improvisado, los alcaldes obsequiaron al Príncipe las insignias de oro de sus respectivos municipios, que ellos mismos llevaban colocadas en la solapa de sus chaquetas.

Francisco Araña del Toro y Félix Real González, en sus intervenciones, destacaron que el hermanamiento de estos dos municipios venía a simbolizar el deshielo a la competitividad  que no debería existir en las zonas turísticas canarias y que abogaban por la unidad de Canarias.

A su vez, el Príncipe y futuro Rey de España como Felipe VI, se interesó por los habitantes que había tanto en un municipio como en otro, las camas turísticas y otros aspectos relacionados con el turismo.

Son estas historias las que conforman la historiografía de un pueblo y que, en momentos como estos, toman un protagonismo mayor y una rabiosa actualidad.