viernes, 28 de febrero de 2014

FOTO BESTIAL DE TEODORO MAISCH

Foto bestial y no lo digo por la burra y, mucho menos por el buen señor. No hay duda, Teodoro Maisch supo, como pocos, retratar el "alma canaria".

 

domingo, 23 de febrero de 2014

PLATAFORMAS DE OFERTA EN EL MERCADILLO DE 2ª MANO DE SAN FERNANDO, EN MASPALOMAS

¡¡¡Que mejor botón de muestra!!!. En Maspalomas, la normalidad es tal, que ya podemos ver Plataformas en oferta en el Mercadillo de 2ª mano de San Fernando.Se le puede sacar a esta anécdota mil lecturas, todas ellas positivas. La primera, que todos debemos enorgullecernos de ello.

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martes, 18 de febrero de 2014

´Maspalomas debe dar más calidad y sonrisas, playas hay en muchos sitios´

Entrevista que me hicieron para "La Provincia", el día 18 de septiembre de 2012 y, que quiero volver a compartir con tod@s, pués la considero totalmente vigente y por mucho tiempo.

Pedro José Franco (San Fernando de Maspalomas, 1949), es Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana






M. PINO PÉREZ
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

¿Qué recuerdos le han quedado de lo que fueron Maspalomas y Playa del Inglés hace 50 años?

Me vienen a la memoria muchas vivencias. Recuerdo que iba a la playa con mi padre, que era muy mayor, en burro y lo dejábamos en donde hoy está el Templo Ecuménico y bajábamos serpenteando por unos riscos y bajo los cinco tarajales que había nos pasábamos el día de playa. Además, disfrutábamos de la playa vestidos y las mujeres, con sus ropas negras, se cubrían del sol porque antes tener la piel bronceada era sinónimo de trabajar en la tierra, no de estar de vacaciones.

¿Imaginó que de aquellas penurias de los sesenta el Sur iba a ser la fuente de ingresos de la Isla gracias al turismo?

En el caso del Sur esas penurias no llegaron a ser como las que se vivieron en otros pueblos. Al ser medianeros del Conde la mitad de la zafra era para nosotros y la otra mitad para el Conde, con lo cual de comer siempre había, porque queso, verduras y granos no faltaron nunca. Con la llegada de turistas llegan a nuestras casas los sobrantes de las neveras de los bungalows que dejaban los turistas a las camareras, que acababan de dejar la aparcería. El ketchup no lo conocíamos, la mostaza nos parecía muy ruin. Y todo lo que se va construyendo para acoger a esos noruegos y suecos nos hace ver que el turismo generaba negocio.

¿Cómo eran los turistas de los años 60 y 70?

Eran muy cercanos y familiares. Hacían fotos y se quedaban con la dirección de las camareras para luego enviárselas por correo. Recuerdo que mis hermanas llevaron a casa a tomar café a suecos, que no era la primera vez que venían.
 
De esa Maspalomas ¿qué le hubiera gustado que hoy aún se hubiera conservado?

Defiendo el progreso, pero me gustaría que se rescataran cosas que se han perdido como la filosofía del documento de la sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria de 1915. El destino Maspalomas tiene playas y spas, oferta deportiva y cultural, pero la personalidad del canario ha decaído, el profesional no es tan afable, no sonríe como antes. No se puede servir con la cara estirada porque al turista hay que enamorarlo. Pero es que en 1935 Néstor Martín Fernández la Torre marcaba las pautas de cómo enamorar al turista, y proponía que se arreglaran con árboles y flores los riscos y linderos de las carreteras, azoteas y balcones, y mire ahora cómo está la autopista. Tenemos que exaltar nuestro patrimonio, nuestras costumbres para diferenciarnos de destinos con los que competimos. En Turquía hablan al turista en inglés, aquí no dominamos el idioma, además son simpáticos y quizás son más serviles en el buen sentido, y hasta las colchonetas de la playa son tan cómodas como mi cama. Es decir, que el destino Maspalomas tiene que ofertar más calidad y sonrisas porque los turistas se van a gastar el dinero donde hay más calidad y donde les traten mejor. Insisto en que hay que cuidar el entorno, no se pueden tener las palmeras de la autopista abandonadas, y en vez de tanto dinero en ferias hay que hacer más promoción en la Isla para que el turista la conozca.

Pero es el operador el que comercializa los paquetes donde el precio es lo que prima y en ocasiones el turista no llega a salir del hotel. Así no es fácil hacer que se enamore de la Isla.

Claro, es que en el operador no tenemos a un amigo, y por eso al que tenemos que cuidar es al turista. En Gran Canaria, en Maspalomas, tenemos que saber que al operador le gusta que los destinos sean impersonales porque así mueven a los turistas de un sitio a otro cuando les viene en gana. Si el turista se enamora de Gran Canaria pide venir a Gran Canaria y esta es la forma de lograr que sigan visitándonos porque entre los amigos también van a contar lo bien que los trataron.

Como vecino de San Fernando que ha seguido el desarrollo turístico del Sur ¿qué errores entiende que hay que evitar en los años venideros? 

Creo que hay que cuidar el territorio. Estamos quemando suelo para después irnos a otro lado. Se quemó San Agustín y nos fuimos a Playa del Inglés, y después se hizo lo mismo con Maspalomas. Y... ¿Qué va a pasar? Que nos vamos a ir a Santa Águeda y quemamos Meloneras. Hay que mejorar y cuidar lo que se ha hecho, porque no todo es hacer cosas nuevas para que los turistas vayan a esa zona, pues se corre el riesgo de que no haya tierra que ocupar y por eso es preciso cuidar esos lugares que han gustado tanto a los turistas.

¿Espera que tras el Día Mundial del Turismo, que se centra en el cuidado al medio ambiente, se aprenda la lección?

Me preocupa si a partir del 27 de septiembre vamos a trabajar en serio en favor del destino Maspalomas. Se ha elegido la palabra sostenibilidad para festejar el Día del Turismo, una palabra con catorce letras, que no entiende todo el mundo, y por eso insisto en que tras cincuenta años dedicados al turismo debemos tener aprendida la lección. El canario debe entender que depende del turismo y debe cuidar por eso el entorno como a su propia casa.

¿Cree que ese mensaje se debía impartir en los colegios o ya ha calado entre los jóvenes?

Siempre ha existido una barrera entre la zona turística y el pueblo de Maspalomas, que es la autopista. En el Día Mundial del Turismo tampoco se ha contado con los vecinos, se ha hecho todo desde las instituciones. La crisis económica ha hecho que los jóvenes se hayan dado cuenta de que si se preparan pueden tener empleo en los hoteles, pero deben estudiar inglés y adquirir una formación.

martes, 11 de febrero de 2014

A ESCASOS DÍAS DEL 50 ANIVERSARIO DE LA INDUSTRIA Y LA PROFESIÓN DE HOSTELERÍA EN MASPALOMAS (Parte 2 de 2)



Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.




Si acaso tenga mayor sentido la conmemoración de estas Bodas de Oro, de este cincuentenario, por la carga humana que tiene consigo; no en vano son 50 años de vida de la industria de la hostelería en Maspalomas y, evidentemente también del nacimiento de la profesión de la hostelería.

Antes de continuar, rompamos una lanza por aquellos verdaderos pioneros en las labores hosteleras, como: Carmen Afonso, dueña del Restaurante “La Fonda de la Vda. de Franco”; La familia Moreno Zerpa (Bar el Boya en el Pajar); Serafín Trujillo y Aurora, Bar de Finito, en Playa de Meloneras; el Bar de Antonio Franco; la Cantina de los Artiles; las Tiendas de Aceite y Vinagre de: Agustín Rivero, Glorita Monzón, Juanito Artiles, Rosita Sánchez; Mateíto Perera, la de José Santana y Andrea Trujillo; especial mención a las de los pueblecitos de Berriel, Buenavista y Las Burras, tres núcleos de población totalmente erradicados de la faz de la tierra en aras del supuesto progreso y el bienestar, etc.

Dicho esto, retomamos el asunto que nos ocupa para manifestar que, si los profesionales que atendieron a los ilustres invitados en la inauguración de “La Rotonda” y “Los Caracoles”, lo hacían en calidad de alumnos de la Escuela Regional de Hostelería, la de San Cristóbal, en Las Palmas de Gran Canaria; los que atendieron la Fiesta de Fin de Año de 1964, ya lo eran como empleados de la empresa “Amurga, S.A.”: Camareros, Cocineros, Barman, Camareras de Pisos, Botones, Conserjes, Facturistas, Telefonistas, Porteros, Jardineros, en su gran mayoría vecinos de Maspalomas, de Vecindario, del Tablero y otros pueblos grancanarios.

Recibieron los conocimientos más elementales a marchas forzadas, en la Escuela Regional de Hostelería, (se inauguró el 11 de enero de 1962), cuya sede, estaba ubicada en la Escuela de Capacitación Agrícola. Hecho curioso, pués la gran mayoría de los jóvenes que allí se formaron provenían de las labores del campo.

Por eso lo de que esta conmemoración contiene una gran carga emotiva y humana, pués chicos que dejaron la yunta en el alpendre o el cercado a medio despedregar,  se ponían una corbata pajarita, para atender a ilustres invitados, turistas de alto standing, entre ellos: reyes, príncipes, ministros y, hasta la mismísima Lola Flores y Antonio el pescaílla.

Mujeres jovencísimas, que se despojaron de sombrero, pamela, manoplas y faltriqueras, para lucir un impecable uniforme y una profesionalidad y amabilidad innatas; eran las Camareras de pisos.

Todavía algunas de ellas se emocionan al recordar los comentarios que circulaban por doquier, cuando fueron a trabajar a la zona turística. Fueron momentos muy difíciles, de enormes contrastes emocionales: por un lado contentas e ilusionadas con un trabajo digno al fin, dónde se les miraba con  respeto y aprecio, valorándose su labor y, por otro, la incomprensión de la sociedad de sus pueblos que no entendían que: “fueran a servir y a limpiar baños, dónde los turistas hacían sus necesidades”, “Que entraban al “bungaló” y se los encontraban medio desnudos (en bañador)“.

Estos son los profesionales que hoy merecen que ahora se les rinda el más cálido de los homenajes. Hombres y mujeres, auténticos pioneros de las labores que vendrían a ser la primera fuente de ingresos, no sólo para los grancanarios, sino para personas procedentes de tantos lugares de la geografía española y de otros países.

Gente que trabajó con ilusión, porque se trataba de unos oficios nuevos, que les aportaba una mayor calidad de vida en comparación con las calamidades que se vivían trabajando en el pastoreo, las plataneras, la ganadería, la labranza o la aparcería, que era de dónde provenían profesionalmente la mayor parte de ellos.

Múltiples las anécdotas que nos cuentan. Por ejemplo: como los domingos y fiestas de guardar era de precepto obligado asistir a Misa, la empresa ponía a disposición del personal (sobre todo de las mujeres), una furgoneta o guagua para asistir a Misa a la Iglesia de San Fernando y, terminada ésta, de vuelta al trabajo.

Y que al dejar el bungalow, los clientes dejaban la nevera cargada de alimentos que ellas aprovechaban llevándoselos para sus casas. De esa forma fue cómo en muchos domicilios se conocieron el Kétchup, la Mostaza o la mismísima lata de “Tulip”, como nos dice Ramona Santiago, que la vio por primera vez en la Cesta de Navidad que recibieron en 1964.

Los turistas a veces ayudaban a “Mingolo”, en las tareas de “jalar p’ol chinchorro”, y organizaban asaderos en la orilla de la playa e invitaban a los empleados; en cierta ocasión prohibieron a los empleados de “La Rotonda” y “Los Caracoles” ir la Playa y mezclarse con los turistas, clientes en su gran mayoría, de esas dos instalaciones hoteleras.

Pedro Pérez recalca que le llamaba mucho la atención ver como cada día, antes de abrir el restaurante, todos los camareros se tenían que poner en fila y era que el Maitre pasaba revista: Manos, uñas, pelo, barba, uniforme y zapatos; y asegura que muchos días algunos no trabajaban y tenían que irse a su casa por no estar en perfectas condiciones.

Agustín Curbelo comenta que fue el primer Enlace Sindical del Sur y pidiéndosele que cuente anécdotas al respecto, con mucha, muchísima diplomacia y elegancia, tan sólo dice que: “por aquellas fechas el cargo de Enlace Sindical no daba mucho trabajo”.

Para dar cuenta de cómo se ven después de 50 años, los adelantos de aquella época: el Teléfono que había en la Recepción de los “Los Caracoles”, era tan sólo como intercomunicador entre los Bungalows y el Restaurante “La Rotonda”, para comunicarse con el exterior había que pedir línea al teléfono de la Tienda de Agustín Rivero (dónde hoy San Fernando), mediante el de un abonado del Vecindario (el núm. 73)  y desde allí, solicitar línea a Las Palmas. No hubo comunicación telefónica automática, hasta 1968. Luego sería a través de la central de San Agustín (frente al actual Hotel Tamarindos).

Y hablando de Don Guillermo Olózaga, el director, que también fue concejal de san Bartolomé de Tirajana, todos coinciden que si era una persona excelente, también era el profesional más recto que hubieran visto nunca, a tal fín nos cuenta Martín Falcón que, si don Guillermo salía con ellos de juerga por las noches y estaban hasta altas horas de la madrugada de bailes y copas, si al día siguiente no estabas puntual en el puesto de trabajo, por mucho que fueras su compañero de copas, te sancionaba igualmente con días sin empleo y sueldo.

Hasta aquí, esta columna que hacemos en homenaje a tantos hombres y mujeres, sobre todos a los que ya no están, que fueron y son el mejor reflejo de lo que es profesionalidad, compañerismo y dedicación al noble trabajo de la hostelería. Hay que mirar cincuenta años atrás para entender del todo aquello de “fidelizar y enamorar al turista” para que repita y así, convertirnos en un destino competitivo. Tengamos en cuenta que esto, los profesionales y poco más, será lo que nos quede cuando se terminen los conflictos bélicos y esta dichosa ola de frío.

domingo, 9 de febrero de 2014

A ESCASOS DÍAS DEL 50 ANIVERSARIO DE LA INAUGURACIÓN DE “LA ROTONDA” Y “LOS CARACOLES”. (Parte 1 de 2)



Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.



El Proyecto de Maspalomas Costa Canaria se inició en San Agustín, en los terrenos comprendidos entre el Morro Besudo y la Punta del Tío López. Según cuenta el actual Conde de la Vega Grande, Don Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, “Se elige San Agustín, porque la lejanía de la capital a Maspalomas, por aquellos tiempos se consideraba extrema y se recurrió a la playa más cercana, además la carretera entraba hasta la mismísima playa y estaba más a la vista”.

Lo cierto es que, a tan sólo 15 meses escasos de clavarse aquella estaca topográfica que marcaba el inicio de la Urbanización de Maspalomas Costa Canaria (15 de octubre de 1962) y a tan sólo doce meses de que se presentara el Proyecto en el Registro municipal de San Bartolomé de Tirajana (22 de febrero de 1963), se inaugura y se pone a disposición de los primeros usuarios, las dos primeras edificaciones de la zona turística: El Restaurante-Balneario “La Rotonda” y los Bungalows “Los Caracoles”.

Fue el sábado 29 de febrero de 1964, cuando se congregaron en San Agustín-Maspalomas la flor y nata de la sociedad canaria; los invitados fueron recibidos a la entrada de “La Rotonda” por el patriarca de la familia Don Alejandro del Castillo y del Castillo, Conde de la Vega Grande de Guadalupe y por sus hijos: Don Alejandro y Don Pedro del Castillo y Bravo de Laguna; se encontraban asimismo entre los anfitriones: Don Eduardo Benítez Cabrera, consejero delegado de BAHSA y el arquitecto Don Manuel de la Peña Suárez.

Presidían el gran acontecimiento, las primeras autoridades de la isla: El Presidente del Cabildo Insular, Federico Díaz Bertrana; el Presidente de la Audiencia Territorial, Sr. Campo Llarena; el Delegado de Hacienda Gustemps Ferrer; el Jefe acctal. de la Base Naval de Canarias, Sr. López Costa; el Delegado de Trabajo, Sr. García Alvarado; el Delegado de la Vivienda, Sr. Gómez Cantilla y el Alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Don Antonio Martín López.

La cena que resultó ser espléndida, tuvo el siguiente Menú: Consommé “Rotonda”, Suprema de lubina “Maspalomas”, Tournedos “San Agustín”, Biscuit Glace y Taza de Moka. Todo ello servido por alumnos de la Escuela de Hostelería del Cabildo Insular, a las órdenes del flamante director que crearía Escuela en Maspalomas, Don Manuel Moret Díaz.

No se dejó al azar ni tan siquiera la Carta del Menú, cuya portada y contraportada era un diseño artístico del pintor indigenista Santiago Santana, representando una silueta de La Rotonda con las costas maspalomeras y las Dunas y el faro de Maspalomas como fondo.

RESTAURANTE LA ROTONDA:

“La Rotonda”, elegante y de apariencia frágil, vino a suponer un revulsivo en los parámetros arquitectónicos de Canarias y de España. Manuel de la Peña Suárez concibió un edificio en el que imperaba el círculo como forma arquitectónica y, en un alarde de creatividad, unos siete círculos y una sucesión de arcos, terminan por formar la espiral de una caracola en crecimiento.

Disponía de un amplio Bar de estilo americano, decorado con un gran mural surrealista, realizado en arcilla por el artista alemán Korbanka; un Salón-Comedor abierto totalmente al mar y amplísimas Terrazas balconadas. De la Cocina, dotada con modernísimos aparatos nunca vistos en Canarias, salían platos de máxima expresión -Inalcanzable para el bolsillo de los lugareños el salmón ahumado a 150,- ptas.; el Rosstbeef a la inglesa a 100.- ptas. o el cafecito a 7,- ptas.-

Finalmente, en un arqueado aislado, en la parte baja de la plataforma que soportaba al Restaurante, se aprovecha un sector del círculo, para incrustar el Balneario.

Bien, llegados aquí, ya hay que decir que si el Restaurante “La Rotonda”, fue un edificio emblemático arquitectónicamente (yo diría que aún lo es), de Maspalomas Costa Canaria, llegó a convertirse a los treinta años de su inauguración (principio de los 90), en un lugar cochambroso, que el tiempo y el abandono convirtió en pésimo escenario para la imagen de la zona y la salud de sus usuarios. Así que, de común acuerdo entre la propiedad del momento (repito, la propiedad de aquel justo momento) y el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana fue demolido el 20 de Julio de 1992.

Por lo que, gracias a mentes y mentalidades tremendamente elementales, que permitieron que se destruyera, hoy no podemos celebrar su 50 aniversario en sus instalaciones.

BUNGALOWS LOS CARACOLES:

“Los Caracoles” existen aún hoy en día, aunque su apariencia no tiene nada que ver con el estilismo y la esencia que le dotara el arquitecto don Manuel de la Peña; no existen restos de la armonía sutil, los trazados rectilíneos en contraposición a los círculos y arcos de “La Rotonda”. Por supuesto, nada de nada de aquellos paralelismos intencionadamente desorganizados que hacían que cada hilera de bungalows no entorpeciera visualmente el paisaje del mar y las montañas al resto.


Puede parecer cómica la descripción de “La Rotonda” y “Los Caracoles” que hacía aquel primer folleto-cuadernillo, pero retrata fielmente lo innovador que era todo por aquellos tiempos. Respecto al Restaurante-Balneario, describía: “El mobiliario de estilo moderno, es altamente funcional y de gran empaque, así como las lámparas y apliques de luz”… Y sobre “Los Caracoles”, detallaba: “...tienen cocina de butano, nevera eléctrica y agua caliente y fría…”

En relación con los Bungalows “Los Caracoles”, Don Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna nos manifiesta que, él como Promotor se considera el “inventor” del Bungalow en Canarias, y es que como era la primera vez que se veía  unos departamentos tan pequeños para vivir las personas, hubieron toda clase de comentarios y casi todos ellos jocosos y de mal gusto. Por ejemplo: llegando a denominarse popularmente como: “Las Cuadras del Conde”, “Los Nichos” y “Las Perreras”.

La prensa europea destacó, hace por estos días 50 años que, jamás se hubiera llevado a efecto en ninguna parte de Europa una empresa de esta categoría, venciendo tantos inconvenientes y es que, en menos de un año, empezó a brotar una ciudad modelo de urbanismo turístico, en una zona antes desértica.

NOTA: Las descripciones arquitectónicas se basan en el Libro “Maspalomas: las Raíces del Progreso”, de Pedro José Franco López y declarado Libro de Interés Turístico Nacional por el Ministerio de Industria y Turismo; así como del documento: “Estructuralismo y Experimentación en la Arquitectura de los 60”, del catálogo de la exposición que, sobre Manuel de la Peña Suárez, comisarió en 2008, el arquitecto Don José Luis Gago Vaquero.