domingo, 30 de enero de 2011

LAS BODAS DE ORO DEL POBLADO DE SAN FERNANDO DE MASPALOMAS

Publicado el 30 de enero de 2011

 por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.
Presidente de la Asociación "Amigos de Maspalomas"


En la línea de siempre de poner en antecedentes, a quien corresponda, de las efemérides que se acercan, con la antelación debida por si tienen interés en celebrarla o conmemorarla, a continuación entramos en detalles de un suceso notable que tuvo lugar el 1º de marzo de 1961: La Inauguración del Poblado y la Iglesia de San Fernando.

1º de marzo de 1961 / 1º de marzo de 2011: 50 años –Bodas de Oro-, del pueblo que originó el topónimo y el núcleo poblacional y geográfico de “San Fernando de Maspalomas” y que, poco a poco, ha ido acaparando terrenos, espacios y volúmenes de tal forma, que ha relegado a un segundo término el topónimo “Maspalomas”.

Damos la voz de alarma o llamada de atención sobre esta efeméride con el tiempo debido, pués no debe pasar en balde ni de vacío una fecha en la que nació –literalmente- un pueblo y así titulaba su reportaje el periódico “La Falange”, del jueves 2 de marzo de 1961: “San Fernando de Maspalomas, nuevo poblado del sur”.

En esta columna, además de aportar una serie de datos que confirman, dan solvencia y abundan el saber popular de los lugareños, pretendemos sugerir una serie de propuestas de en que debería consistir la celebración y conmemoración de una efeméride tan importante para Maspalomas en particular y, para San Bartolomé de Tirajana en general. No puede quedar esta celebración en un asadero de chuletas y una verbena pachanguera. Las Bodas de Oro del Poblado de San Fernando debe y tiene que revestirse del rango que en verdad le corresponde, por una gran cantidad de cuestiones:

  • Por el enorme contenido humano y social que vino a significar el que el Condado, personificado en Don Alejandro del Castillo y del Castillo, 8º Conde de la Vega Grande, cediera terrenos y construyera unas viviendas más que dignas para sus empleados de la labranza, plataneras y aparcería de sus fincas; conste que la construcción fue más o menos a medias con el Estado, pero la Iglesia, la Escuela con patio de recreo y la urbanización en general fue a coste absoluto de la Casa Condal.

  • Por el gran acto social y político que tuvo lugar en Maspalomas aquel 1º de marzo, al que asistieron, además de don Alejandro del Castillo y del Castillo acompañado por sus hijos Alejandro y Pedro; el Obispo de la Diocésis, Monseñor Pildain y Zapiain; el General-Jefe de la zona Aérea de Canarias y áfrica Occidental española, Sr. Llop Lamarca; el vicealmirante comandante de la Base Naval de Canarias, Sr. Lallemand Menacho; el Gobernador Civil, Sr. Calvo Llorca; el delegado de la Vivienda, Sr. Gómez Cantolla; el Delegado de Hacienda, Sr. Morales Cambreleng; el Delegado de Trabajo, Sr. García Alvarado; Alcalde acctal. De Las palmas, Sr. Naranjo Hermosilla; Subjefe Provincial del Movimiento, Sr. Quintana Marrero; Jefe de Obras Públicas, Sr. Granda; Abogado Fiscal de la audiencia, Sr. Beltrán Fernández de los Ríos; Alcalde de San Bartolomé de Tirajana, don Marcial Franco Jiménez; el Párroco de la Santísima Trinidad del Tablero, don Manuel Montesdeoca, acompañado por los Párrocos de Fataga, Vecindario y Arguineguín; numerosas personalidades oficiales más, otros invitados del conde de la vega Grande y, por supuesto el Arquitecto del Proyecto, don Manuel de la Peña y su equipo.

Y, abriéndoles paso a todos ellos, el pueblo de Maspalomas y numerosos niños de uniforme (impecable e inmaculado baby blanco) con la banderita de papel de colores, caña y almidón, que confeccionaron (confeccionamos) desde días antes en la Escuela.

  • Por la belleza plástica del Poblado de San Fernando, de la que ahora mismo no queda casi ningún vestigio, que se le debe al arquitecto Don Manuel de la Peña que, alejándose del concepto rural y también del urbano, concibe un damero de manzanas de cuatro viviendas cada una y le resulta un conjunto bello y armónico en el que, como en casi toda su obra, “creó arquitectura canaria contemporánea”, a decir de los especialistas en su trayectoria. Bella obra arquitectónica que, con el desamparo oficial y con la ley en mano del albedrío de cada cual, se ha convertido en una exposición al aire libre del despropósito, el descontrol y, en muchos casos, del mal gusto.

  • Y Cuando hablamos de vestigios desaparecidos hablamos también del derribo, inexplicable aún para muchos, de la Iglesia Parroquial de San Fernando, de la que dio buena cuenta el omnipresente tractor amarillo que años atrás hubiera arrasado también por todas las viviendas de arquitectura tradicional canaria que salpicaban las tierras de Maspalomas.

Y eso que la Iglesia, el edificio, era todo vanguardia y experimento, en suma: creación e innovación; desde lo asimétrico de la fachada exterior a la singular y originalísima espadaña; desde la Pila Bautismal a las rejerías metálicas del Baptisterio y el Altar y desde el sin par Vía Crucis al propio Sagrario; sí, el Sagrario, el del “Ego Sum” en sus doradas puertas, ése, también desaparecido. Todo ello en su conjunto pedía a gritos que no se derribara, que alguna solución había de tener, pero…., el tractor –amarillo- ganó, ante la impotencia, una vez más de los maspalomeros.
  • El que las viviendas de tejados a dos aguas y con tallero, desaparecieran del mapa -de Maspalomas-, no tiene ninguna clase de lógica, pero quizá con un montón de esfuerzo llegaríamos a entenderlo o aceptarlo; pero que casi a finales del s.XX,  fuera derribada la Iglesia de San Fernando, en una desacertada connivencia del Párroco y el Grupo de Gobierno municipal del momento, no tiene explicación de ninguna clase; dicho sea de paso, que el día del derribo con la Cruz en su fachada incluída, no aparecieron por el lugar ni el uno, ni los otros. Estaban eso sí, muchos vecinos con lágrimas y gestos de impotencia que, como queda reflejado en las fotos adjuntas, vieron saltar por los aires hasta la Cruz que presidía la fachada del Templo.

  • Quizá uno de los argumentos que mejor clarifican el porqué de que esta efeméride no debe obviarse es que, en su día, la Plaza central del Poblado de San Fernando fue el epicentro, el centro neurálgico de toda la zona de costa del municipio de San Bartolomé de Tirajana. Puestos a recordar, en cuatro locales comerciales con frontis a la plaza, en un momento de la historia de este Poblado coexistieron: las Oficinas Municipales –que por primera vez se descentralizaban de Tunte-; La Tienda; el Correo; La Farmacia y la Casa del Guarda Jurado –Salvadorito-.  Si a esto añadimos: la Iglesia y la Escuela que también hacían de Casa de la Cultura o lugar de encuentro y ocio de los jóvenes, tenemos en el Poblado de San Fernando el centro del poder político, social y religioso.

  • Se nos presenta el 1º de marzo de 2011 una oportunidad única para, de una vez por todas, dejar claro qué es Maspalomas y qué es San Fernando. Porque puestos a reivindicar su entidad propia los núcleos poblacionales que han ido adquiriendo arraigo en 50 años, como: San Agustín; Playa del Inglés; Bahía Feliz; Nueva Europa; Campo Internacional; Playa del Águila; Sonneland; El Lomo; Buenavista ó Bellavista; Meloneras; etc., dónde queda y a qué espacio le atribuimos el topónimo “Maspalomas”?. Van a tener que pasar otros 50 años, para que futuras generaciones luchen por reivindicar y poner justo en su lugar a Maspalomas?. Si así tuviera que ser y no quedara otro remedio es obligación de nosotros, los contemporáneos, de poner cada cosa en su sitio.

·                    Y urge hacerlo, hay que ingeniárselas para reinventar Maspalomas si es verdad lo pregonado sobre que hay que crear arraigo, hacer pueblo, crear sociedad, etc. Etc. Si ya hay que luchar para la confusión babilónica que tenemos por culpa de los que dividieron sobre plano la zona turística; no es menor la lucha interna frente a la otra subdivisión tipo “gueto” que padecemos día a día, en lo que los urbanistas denominaron en su día “zona de servicios”: “La Rosaleda”; “Los Bloques”; Las Farolas”; “Las Palmeras”; “Los Dúplex”; “el Patronato”; “Bloques de IFA”; “Zafiro 2000”; “Las Llaves”; “Alborada”….


·                    Y no hay otra opción a la vista que la de conmemorar la celebración de estas Bodas de Oro, yendo a colegios e Institutos e inculcar entre niños y jóvenes la realidad histórica de nuestro pueblo, el pueblo de Maspalomas y, porque no?,  el de su zona turística, que vino después.

·                    ¿O lo dejamos todo en manos del chófer de la guagua de Global, que si en Las Palmas le dices que vas a Maspalomas, te cobra hasta el Faro?.

·                    O, peor, ¿lo dejamos en manos del poder económico?. Que borró de un plumazo el “Palacio de Congresos de Maspalomas”, para denominarlo “Expomeloneras”?.

De vueltas a lo que nos ocupa, el cincuentenario de la inauguración del Poblado de San Fernando y su conmemoración, añadir que está bien la parte lúdica, que vale con el asadero de chuletas y la verbena pachanguera –aunque sea a ritmo de “mi caballo camina pá lante, mi caballo camina “p’á tras”, pero lo que en verdad vendría a dignificar una celebración de estas características sería la consecución, durante una o dos semanas, de:

  • Una Exposición de fotos del transcurrir de estos 50 años.
  • Una exhibición de los Planos del Proyecto de Manuel de la Peña para el Poblado, Plaza, Iglesia, etc.
  • Proyección de Películas que existan con el Poblado como protagonista: Fiestas, Bodas, Primeras Comuniones, Alfombras del Corpus, …
  • Localización y concentración de todos aquellos que en un momento u otro, vivieron en el Poblado.
  • Etc.

Finalmente decir que no hemos querido entrar en el estado de abandono y dejadez que ha tenido en los últimos años y tiene hoy en día, el Poblado de San Fernando, ese que hemos descrito en las líneas anteriores.

A los interesados, sólo decirles la frase circense: “Pasen y vean”. Y cuando lo vean,  (se ruega ojo crítico), no dejen de fantasear (se ruega ser utópico) y pensar qué hubiera sido de este Poblado si, siguiendo las pautas de la idea inicial de Manuel de la Peña, las cosas se hubieran hecho de otro forma. Y si el edificio de la Iglesia se hubiera conservado. Y si el empedrado de la plaza existiera. Y si ….

MANUEL DE LA PEÑA SUÁREZ.

Para terminar, permítanme hacer una modesta referencia a la obra del Arquitecto Manuel de la Peña y lo ingratos  e insensibilizados que han sido los responsables técnicos y políticos que hicieron que la pala del tractor –amarillo-, derribara dos de las obras más señeras de uno de los arquitectos más insignes que ha tenido Canarias en todos sus tiempos: la Rotonda, en San Agustín y la Iglesia de San Fernando;  el Hotel Folías –aún sigue en pié- aunque ya no es reflejo alguno de su proyecto inicial y de la Guardería “Los Dados”, mejor no hablar, sólo que da tristeza y congoja verla. Afortunadamente nos queda el Templo Ecuménico, de singular y vanguardista estructura y que es, por derecho propio, postal obligada e icono de la internacionalmente conocida Playa del Inglés a pesar de estar escoltado por dos centros comerciales que han convertido el epicentro de nuestra zona turística en un antro; pero, bueno, eso sí, no seamos tan derrotistas…, en un antro internacional.




jueves, 13 de enero de 2011

EL TEMPLO ECUMÉNICO "EL SALVADOR" SE LAVA LA CARA

Publicado el 13 de enero de 2011

Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural

Iniciamos una nueva década, la segunda del siglo XXI y los primeros años de ésta, se nos prometen felices para los amantes de las efemérides y la historia de nuestro pueblo de Maspalomas y su zona turística. Ya iremos avanzando acontecimientos, pero el que nos ocupa ahora mismo es el más eminente: el 30 Aniversario del Templo Ecuménico y para ello, Don Jesús Marqués Martín-Cerezo, Rector del Templo y su equipo de colaboradores se han puesto de zafarrancho para “lavar la cara” del edificio más emblemático de la zona turística de Maspalomas.


El Templo Ecuménico “El Salvador”, cuyas obras se iniciaron en 1969, culminaron en 1971 y quedó inaugurado en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, celebrada del 18 al 15 de enero de 1971, aunque fue el 21 de enero cuando se realizó la inauguración simbólica con asistencia del Cardenal Johannes Willebrands, presidente del Secretariado de Roma para la unión de los cristianos, gran promotor del diálogo ecuménico y que fallecido hace cuatro años, a sus 96 años, era el Cardenal más anciano de la Iglesia; también estaba el Obispo de la diócesis de Canarias Monseñor Infantes Florido; el conde de la Vega Grande don Alejandro del Castillo y del Castillo, acompañado de sus hijos; no en vano fue el filántropo de la obra, así como de la cesión de los terrenos al Obispado. Estaba también presente el Arquitecto de la obra Manuel de la Peña, acompañado de los artistas José Abad y Juan Antonio Giraldo.                                                                                                               



Del Templo Ecuménico “El Salvador” con un contenido artístico, simbólico y monumental de gran relieve, si acaso, lo que más llama la atención en su exterior, además de su estructura arquitectónica, obra del Arquitecto Manuel de la Peña, es la gran verja metálica de su fachada, laterales y gran parte del perímetro del patio interior, obra del artista canario José Abad y que semejan tubos rotos de órgano, simbolizando la armonía rota de la Iglesia, que espera volver a unirse.

Cuando decimos lo de “lavado de cara” viene a cuento a que esta verja de hierro estaba en gran estado de deterioro y es que sus treinta años de vejez hicieron una mella lamentable en esta obra escultórica de gran magnitud. Jesús Marqués que lleva años revolviendo Roma con Santiago para conseguir la financiación de la restauración de la verja, sin obtener respuesta de ninguna de las clases, no tuvo otra alternativa que recurrir a la contribución o colaboración de los fieles y usuarios de los servicios del Templo y al propio personal del Templo –el servicio técnico-.

Es así como, en un alarde de quijotismo, se echan el mundo por montera y afrontan el arduo trabajo de restaurar la verja metálica ellos mismos. Bajo la dirección y asesoramiento del propio Jesús Marqués, realiza los trabajos el colombiano Oscar Henao, para lo que la mayor parte de las veces tiene que improvisar números verdaderamente circenses, como muestran las fotografías que adjuntamos y es que, por ejemplo en la fachada principal tuvo que salvar hasta los 14,- metros de altura y todo ello armado con su rocaflex; turbina de pintar, lijas, pinceles, compresor de aire, etc. Y así, nada más y nada menos que en 335 m2. aproximadamente, que tiene toda la verja exterior e interior del Templo.

No podemos terminar este apartado sin elogiar la iniciativa de Jesús Marqués, Oscar Hernao y sus colaboradores que con su empeño han salvado del deterioro total una de las obras artísticas más emblemáticas del Patrimonio de nuestro pueblo. Y. haciéndonos eco del llamamiento del Rector del Templo, felicitar a todos los que han contribuido a que esta obra se financie, asumiendo lo que los organismos y autoridades políticas tenían que haber afrontado. Y que no cejen en su colaboración y/o contribución, pues los trabajos no han terminado y mucho menos se han terminado de sufragar, que de seguro lo seguirían haciendo, pues da mucha alegría y satisfacción el ver en vivo y en directo donde se destina nuestra aportación, por pequeña que esta sea.

Mucho hay que hablar –y escribir- sobre el Templo Ecuménico “El Salvador” y es el 30 aniversario del mismo una fecha idónea para que se publique su historia –en varios idiomas- y es que independientemente de la religión que se profese o practique y de creencias, estamos hablando de un Patrimonio que es de todos, por varias razones:

Por el propio edificio en sí, no en vano esta “proa de nave invertida” es una de las obras más carismáticas del gran exponente de la arquitectura moderna: Manuel de la Peña Suárez.

Los motivos que llevaron a Alejandro del Castillo –Conde de la Vega Grande- a tomar la iniciativa de construir un Templo Ecuménico para la Diócesis de Canarias  –costeado por él mismo-; uno de ellos, la masiva concurrencia de feligreses que acudían cada domingo a la Iglesia del Poblado de San Fernando que llenaba el interior y se extendía por toda la plaza y alrededores.

El que la Diócesis de Canarias y su obispo de entonces, monseñor Infantes Florido lo acogiera y le diera carácter ecuménico y, por ende, internacional, como la zona turística dónde se implantaba.

Y, finalmente porque el propio Templo está plagado de elementos simbólicos, lo más generales posible, para evitar que se identifiquen con ninguna confesión en particular y, por supuesto, por las obras de arte que contiene que son Patrimonio de todos: La verja de  José Abad;  las Vidrieras de Juan Antonio Giraldo; la roca que hace de altar; el Cristo; el monolito de hierro del atrio que representa la firmeza y profundidad de la fé; múltiples elementos que se encuentran tanto en la nave principal del templo, como en la Capilla Católica, desde el propio Sagrario al mismo atril del evangelio, etc. Sin olvidar el magnífico óleo de Nuestra Señora de San Salvador, que se custodia en la Capilla Católica y que, junto con San Fernando “el chico” formaron parte de la Magna Exposición La Huella y la Senda organizada con motivo del VI Centenario de la fundación de la Diócesis de Canarias.

Y, finalmente por estar declarado el Templo Ecuménico en su conjunto como “Excelente del Turismo” en su edición del año 2002:“Por aglutinar en su encomiable labor religiosa, social y cultural a los turistas en general que visitan Maspalomas y por ser un lugar dónde conviven en armonía y tolerancia prácticamente todas las Iglesias oficiales y libres de Europa” y “Porque sin perder ni sacrificar en el transcurso de ninguno de sus aspectos esenciales, se ha convertido en la seña de identidad y el principal punto de referencia de la zona más internacionalmente conocida de Maspalomas: Playa del Inglés”. Méritos que también se extendían  al Rector del Templo Ecuménico Rvdo. Don Jesús Marqués Martín-Cerezo porque “ha sabido impregnarle el valor espiritual y relieve internacional que posee”.

Sirva lo que precede tan sólo como una intentona de que para los residentes, grancanarios en general y los turistas que nos visitan conozcan un poco más ese icono indiscutible y centro neurálgico de Playa del Inglés y la zona turística de Maspalomas. Ojalá sirva también para que, por el organismo que proceda se replanteen si el entorno de este Monumento Histórico y Artístico y también Social y Religioso es el adecuado, porque a ciencia cierta, jamás de los jamases los que lo concibieron se lo imaginaron escoltado por la agresividad más dura de dos centros comerciales que han convertido el epicentro de nuestra zona turística en el antro de más renombre.

Reportaje Fotográfico:


Estado de deterioro de la Verja de José Abad.


Oscar Hernao, artífice de la restauración de la Verja (vistas de su trabajo).



La Verja, luce espléndida después de la minuciosa restauración.

lunes, 3 de enero de 2011

EL BAR DE ANTONIO FRANCO (El Cojo).



Publicado el 3 de enero de 2011
y re-editado el miércoles, día 02 de julio de 2014


Autor: Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural

Antes de entrar en detalles de lo que fue y significó para la historia del pueblo de Maspalomas y su zona turística el “Bar Franco” o el “Bar de Antonio el cojo” (con el perdón de sus hijos), pero es que era así como popularmente era conocido, y faltaríamos a la memoria colectiva si no lo hiciéramos así al menos por una vez; quiero manifestar los motivos que nos llevan a escribir esta columna.

Días pasados fallecía Doña Ana Sánchez Artiles y, antes que nada mostrar desde aquí nuestro más sentido pésame a sus hijos: Fina y Antonio, a su nieto Tony, a sus hijos políticos: Paco Alonso y Montse Santana y a sus hermanos, sobrinos y demás familia. Anita era la viuda de Antonio Franco Afonso que regentaba el Bar Franco que estaba justo al lado de La Fonda de la Vda. de Franco y, para los contemporáneos, justo al lado también del eucalipto que aún existe en la parada de guaguas que está ante el edificio Los Molinos. Como muestra alguna de las fotos que ilustran esta columna, Anita también bregaba y mucho dentro de la barra del Bar de Antonio Franco y fue testigo del trasiego de camioneros, empleados del conde, aparceros y, más tarde encargados y capataces de la construcción y, por supuesto fue testigo de primera línea del proceso de transformación (de la transición) de la Maspalomas de antier, a la Maspalomas de hoy en día.

Y, queríamos dejar constancia de este Bar, porque su existencia y derribo ha quedado anulado a lo largo de muchos años  por la fuerza mediática que siempre tuvo La Fonda y el Mesón Vda. de Franco, aunque en popularidad siempre estuvieron a la par.
Este Bar, junto a la Cantina de los Artiles, el Bar de Juanito Artiles y la Tienda de Mateíto, en el Lomo, era el punto de reunión  y ocio de los vecinos de las 100 viviendas mal contadas que había en Maspalomas hasta los años 60. Y, era también el “casino” o sala de juegos, pues quién más, quién menos hizo sus primeros pinitos en la baraja, el dominó y el Futbolín en el Bar de Antonio Franco. No viene a capricho el poner la palabra Casino entrecomillada, pués queda para otros investigadores e historiadores más versados, indagar el porqué figura esta palabra: “Casino”,  en el plano que confeccionara Juan de León y Castillo  en l884, cuando hizo una recreación de toda Maspalomas, y que adjuntó al proyecto de la construcción del Faro de Maspalomas, fragmento que ilustra el presente trabajo.

Y, de la misma forma que “La Fonda” tuvo que ser derribada por imperativos urbanísticos, también lo fue el Bar de Antonio Franco y, también trasladado a uno de los bloques de la Plaza del Hierro, en la ahora conocida como Calle Alcalde Marcial Franco.. Tanto en uno como en el otro, es de destacar que siempre figuraban en su exterior los carteles de las Películas que ponían en los cines del tablero, de lo que es testimonio fiel, las fotos ilustrativas.

Si durante la semana eran la gente de paso las que frecuentaban el Bar de Antonio Franco, pues los lugareños trabajaban de sol a sol, era los fines de semana cuando la clientela era principalmente local, hacían uso los jóvenes de los futbolines y si “radiaban” un partido, los amantes del fútbol, o sea, todos, se agolpaban al aparato de radio del bar, que contaba con un amplificador para que sonara por bocinas de altavoces preparadas a tal fín y que cubrían incluso los exteriores del Bar. Hay que tener en cuenta que hablamos de una época en la que era un auténtico lujazo contar con una radio en casa, por lo que, de igual forma, era cita obligada esta especie de “casino” cuando llegaba la hora del “parte”, el noticiario de Radio Nacional de España.
  
Nunca hemos sido por estas tierras proclives a exaltar la memoria de personajes históricos, populares o simplemente singulares; y a medida que pasa el tiempo y se han ido perdiendo valores han quedado en el olvido personajes entrañables que se nacieron, crecieron y cultivaron a la sombra del eucalipto del Bar de Antonio el cojo, como: “Agustín Carpeta”; “Juan Alquirez”; Zacarías; y tantos otros. Sana envidia nos da el ver que en otros pueblos perdura en la memoria colectiva personajes como: Pepe Caña dulce; Andrés el ratón o Lolita Pluma, sin ir más lejos.

Para terminar, comentar que el apodo de “Antonio el cojo”, le viene a Don Antonio Franco de una lesión que tuvo en un accidente sufrido en el Ejército. De ahí que, como militar retirado, gozara de excelente relaciones (e influencias) en altas jerarquías militares. Influencias que aprovechaba a la mínima oportunidad para favorecer hasta dónde podía a quien se lo solicitara. Muchos fueron los jóvenes maspalomeros que, por su intervención, quedaron exentos del Servicio Militar y pudieron ayudar en la economía familiar, tan maltrecha por aquel entonces en este Sur dejado de la mano de Dios.

Su hija Fina nos cuenta como en una Misa celebrada en estos días, en memoria de Anita Sánchez, su madre, en su pueblo de procedencia –el Carrizal de Ingenio-, se le acercó un señor para decirle que su padre le hubiera librado del cuartel. O sea, que hasta el día de hoy y, han pasado muchos años, perduran los agradecimientos a los favores que hizo Antonio Franco a familias y jóvenes necesitados.

De Anita resaltar que hasta cinco escasos días antes de su fallecimiento regía –junto a su hija Fina-, los destinos del Bazar Franco de la Plaza del Hierro, no sólo con su presencia testimonial “in situ”, sino en el control de cobros, pagos de facturas, etc. Etc. Mujer inquieta y preocupada también, por la actualidad y el devenir social del pueblo de Maspalomas y su gente; no en vano, desde su asiento en el Bazar que le dejara su marido Antonio Franco, se valía de su capacidad conversadora y comunicadora, para interesarse por todo lo que pasaba, contrastando de forma directa, todo aquello que le llegaba desde prensa, radio y televisión; medios de los que era muy devota, quizá secuelas de los “partes informativos” que oía por aquella radio de madera con rejilla y perillas;  a válvulas, con bobinas y el condensador de sintonía…, de la marca “Schneider”…, recuerdan?.