jueves, 26 de mayo de 2011

RESCATE DE LA TRADICIÓN DE ENGALANAR CON HOJAS DE PALMERAS Y ENREDADERA DE PAPEL.


Llamamiento a los vecinos de San Fernando de Maspalomas, 
para rescatar una tradición de antaño.
  
Sobre todo en los días de Primeras Comuniones, Jueves Santo, Festividad del Corpus y, por supuesto en las Fiestas Patronales de Maspalomas en honor a San Fernando, era muy común el que se confeccionaran Arcos de palmeras que, tomando la iniciativa la organización de cada acto, los secundaban los vecinos del pueblo.

Desde aquí encomiamos a todos los vecinos, sobre todo aquellos que tienen sus domicilios en los recorridos de la Romería y la Procesión (en las fiestas patronales), a que engalanen sus portales y ventanas con palmeras y ramilletes de Buganvilla o “enredadera de papel” que, según las muestras que aquí les facilitamos, era como solían hacerse, además de las consabidas banderas, colchas, etc.

Eso sí, los tiempos son otros y lo recomendable es que cada uno se asesore a través de la organización de las Fiestas la forma de hacerse con las hojas de palmera, pues al ser una planta protegida y, con serias amenazas de propagarse alguna infección o plaga, es muy recomendable tener el debido asesoramiento y/o licencia. 




 























40 AÑOS DEL TEMPLO ECUMÉNICO "EL SALVADOR"

Publicado el 26 de mayo de 2011 (Cuadernillo central del Programa de las Fiestas Patronales de Maspalomas, en honor a San Fernando).


Por Pedro José Franco López.
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural



El Templo Ecuménico “El Salvador”, cuyas obras se iniciaron en 1969, culminaron en 1971 y quedó inaugurado en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, celebrada del 18 al 15 de enero de 1971, aunque fue el 21 de enero cuando se realizó la inauguración simbólica con asistencia del Cardenal Johannes Willebrands, presidente del Secretariado de Roma para la unión de los cristianos, gran promotor del diálogo ecuménico y que fallecido hace cuatro años, a sus 96 años, era el Cardenal más anciano de la Iglesia; también estaba el Obispo de la diócesis de Canarias Monseñor Infantes Florido; el conde de la Vega Grande don Alejandro del Castillo y del Castillo, acompañado de sus hijos; no en vano fue el filántropo de la obra, así como de la cesión de los terrenos al Obispado. Estaba también presente el Arquitecto de la obra Manuel de la Peña, acompañado de los artistas José Abad y Juan Antonio Giraldo.

Del Templo Ecuménico “El Salvador” con un contenido artístico, simbólico y monumental de gran relieve, si acaso, lo que más llama la atención en su exterior, además de su estructura arquitectónica, obra del Arquitecto Manuel de la Peña, es la gran verja metálica de su fachada, laterales y gran parte del perímetro del patio interior, obra de gran magnitud (335 m2.) del artista canario José Abad y que semejan tubos rotos de órgano, simbolizando la armonía rota de la Iglesia, que espera volver a unirse.

Al Templo Ecuménico se le ha sometido en los últimos meses a un “lavado de cara” y viene a cuento porque esta verja de hierro de la que hablamos estaba en gran estado de deterioro. Jesús Marqués que estuvo durante años revolviendo Roma con Santiago para conseguir la financiación de la restauración de la verja, sin obtener respuesta de ninguna de las clases, no tuvo otra alternativa que recurrir a la contribución o colaboración de los fieles y usuarios de los servicios del Templo y al personal de servicio técnico del mismo.

Es así como, bajo la dirección y asesoramiento del propio Jesús Marqués, realiza los trabajos el colombiano Oscar Henao, para lo que la mayor parte de las veces tiene que improvisar números verdaderamente circenses y es así como se salva del deterioro total una de las obras artísticas más emblemáticas del Patrimonio de nuestro pueblo.

Mucho hay que hablar –y escribir- sobre el Templo Ecuménico “El Salvador” y es que, independientemente de creencias y de la religión que se profese o practique, estamos hablando de un Patrimonio que es de todos, por varias razones:

  • Por el propio edificio en sí, no en vano esta “proa de nave invertida” es una de las obras más carismáticas del gran exponente de la arquitectura moderna: Manuel de la Peña Suárez.
  • Por los motivos que llevaron a Alejandro del Castillo -Conde de la Vega Grande- a tomar la iniciativa de construir un Templo Ecuménico para la Diócesis de Canarias –costeado por él mismo-; uno de ellos, la masiva concurrencia de feligreses que acudían cada domingo a la Iglesia del Poblado de San Fernando que llenaba el interior y se extendía por toda la plaza y alrededores y que, la Diócesis de Canarias y su obispo de entonces, monseñor Infantes Florido lo acogiera y le diera carácter ecuménico y, por ende, internacional, como la zona turística dónde se implantaba.
  • También, porque el propio Templo está plagado de elementos simbólicos, lo más generales posible, para evitar que se identifiquen con ninguna confesión en particular y, por supuesto, por las obras de arte que contiene que son Patrimonio de todos: La verja de José Abad; las Vidrieras de Juan Antonio Giraldo; la roca que hace de altar; el Cristo; el monolito de hierro del atrio que representa la firmeza y profundidad de la fé; múltiples elementos que se encuentran tanto en la nave principal del templo, como en la Capilla Católica, desde el propio Sagrario al mismo atril del evangelio, etc. Sin olvidar el magnífico óleo de Nuestra Señora de San Salvador, que se custodia en la Capilla Católica y que, junto con San Fernando “el chico” formaron parte de la Magna Exposición La Huella y la Senda organizada con motivo del VI Centenario de la fundación de la Diócesis de Canarias.
  • Y, finalmente por estar declarado el Templo Ecuménico en su conjunto como “Excelente del Turismo” en su edición del año 2002: “Por aglutinar en su encomiable labor religiosa, social y cultural a los turistas en general que visitan Maspalomas y por ser un lugar dónde conviven en armonía y tolerancia prácticamente todas las Iglesias oficiales y libres de Europa” y “Porque sin perder ni sacrificar en el transcurso de ninguno de sus aspectos esenciales, se ha convertido en la seña de identidad y el principal punto de referencia de la zona más internacionalmente conocida de Maspalomas: Playa del Inglés”. Méritos que también se extendían al Rector del Templo Ecuménico Rvdo. Don Jesús Marqués Martín-Cerezo porque “ha sabido impregnarle el valor espiritual y relieve internacional que posee”.
Sirva lo que precede tan sólo como una intentona para que los residentes, grancanarios en general y los turistas que nos visitan conozcan un poco más ese icono indiscutible y centro neurálgico de Playa del Inglés y la zona turística de Maspalomas. Ojalá sirva también para que, por el organismo que proceda se replanteen si el entorno de este Monumento Histórico y Artístico y también Social y Religioso (sin reconocimiento oficial) es el adecuado, porque a ciencia cierta, jamás de los jamases los que lo concibieron se lo imaginaron escoltado por la agresividad más dura de dos centros comerciales que han convertido el epicentro de nuestra zona turística en el antro de más renombre.
 
Y es que, como quiera que Maspalomas no cuenta, ni creo que vaya a pasar en breve, con ninguna obra de Calatrava, Le Corbusier o Kisho Kurokawa y, aplastados por la implacable pala del tractor desaparecieron el restaurante “La Rotonda” y la Iglesia de San Fernando, la obra arquitectónica más llamativa, original y atrevida de Maspalomas es la “nave invertida” del Templo Ecuménico “El Salvador”.

CUARENTA ANIVERSARIO DEL JARDÍN DE INFANCIA (GUARDERÍA LOS DADOS)

Publicado el 26 de mayo de 2011 (Cuadernillo central del Programa de las Fiestas Patronales de Maspalomas, en honor a San Fernando).

Por Pedro José Franco López.
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.


El próximo año será cuando se cumplan cuarenta años de la Inauguración de la Guardería Infantil “Los Dados” pero, visto el lamentable deterioro que tuvo en los últimos años y el cambio de destino que ha tenido recientemente, acogiendo en sus instalaciones la sede y los servicios de la delegación para San Bartolomé de Tirajana de Cruz Roja Española, valga el que dediquemos un espacio a la exaltación de este edificio.

Antes que nada manifestemos el que, si gracias a que Cruz Roja Española ha cogido el edificio de la Guardería Los Dados como sede, lo ha salvado de su total ruina y, lo que es peor, de la pala del tractor: bienvenida sea. Sin entrar a valorar en si es el mejor de los usos o destinos.

Lo que si nos va a ocupar en este espacio es el exaltar y elogiar una de las más originales obras del Arquitecto Manuel de la Peña (1922-2008), que dejó en Maspalomas una imborrable huella que, junto a otras muchas en el resto de la isla, marcó decididamente la evolución de la historia de la arquitectura local. Así tenemos: el Templo Ecuménico, Bungalows Los Caracoles, el Hotel Folías, el Poblado de San Fernando (que nada le queda de su idea original), la propia Guardería Infantil “Los Dados”  y, las lamentables e inexplicables pérdidas de la Iglesia de San Fernando y el restaurante La Rotonda.


Capítulo aparte merece el tratar la obra de Manuel de la Peña, con el que Maspalomas (el Municipio de San Bartolomé de Tirajana) tiene una gran deuda pendiente -ahora, a título póstumo, claro-. Por expertos en la materia, en su día fue considerado el arquitecto que representó un hito en la cultura nacional y, desde que firma su primer proyecto, en 1958, sacude las estructuras estéticas de los principales estudios de los arquitectos locales.

El arquitecto Manuel de la Peña concibe el proyecto de la Guardería que le encargara el conde Alejandro del Castillo, como un ejercicio de puesta en escala de la arquitectura al tamaño y categorías de los niños, con estos prerrequisitos bordea el solar con 12 pequeñas arquitecturas y en el interior coloca dispersas otras cuatro, todas ellas basadas en formas cúbicas  de 3,20 m. de lado y alturas variables. Cada edificio es resultado de adosar de dos a siete cubos dependiendo de los requerimientos espaciales de cada uso.



El carácter liliputiense de tales construcciones se enfatiza al establecer como regla que la conexión entre los cubos se hace siempre desplazándolos a la mitad de cada lado del siguiente, lo que crea una espacialidad interior  con escalones visuales o fragmentos en los que cabe el juego de desaparecer de la atención de los otros. Las aulas adoptan todas las posiciones posibles en planta con los dos o tres cubos de que consta.

En particular se conciben dos edificios distintos: el de multiusos, en que se encuentran las dependencias de los profesores, la biblioteca, almacenes, aseos y dos aulas monopiezas; y el comedor con planta cruciforme. Por último hay tres pequeños aseos aislados, de forma octogonal, en los tres vértices del patio y una pieza especial para formar la entrada al recinto.

Pero lo que siempre llamó poderosamente la atención es la originalidad y arte arquitectónico del propio edificio. Siempre se consideró una solución sorprendente por el dispar tratamiento de los volúmenes y la fantasía que estimulaba en los niños, ya que el arquitecto asocia la irregularidad a la imagen de los cubos transformados en dados, cada uno de un color y con las caras cubiertas de puntos y cuyos círculos son ventanas. El efecto buscado es el de dados caídos aleatoriamente en el tablero en posiciones y asociaciones debidas al azar. Los tres aseos del patio tienen la forma de un lápiz, con sus puntas afiladas y completan el particular paisaje infantil el particular acceso en forma de afilador.

Huelga decir que la iniciativa de la construcción de esta Guardería la toma el Conde de la Vega Grande, a la vez que hace de mecenas cediendo el solar y costeando la construcción. Y, la inauguración como todo por aquellas fechas –a lo grande- (ver foto), bendecida por el Obispo de la diócesis de Canarias Monseñor José Antonio Infantes Florido, la asistencia del Gobernador civil de la época Gerona de la Figuera y, entre varias autoridades, la presencia del conde de la Vega Grande Don Alejandro del Castillo y del Castillo, acompañado por su hijo Don Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna y de la esposa de éste último Sra. María del Carmen Benítez de Lugo, acompañados todos ellos por varias autoridades religiosas, civiles y militares.

 







La parte humana y el anecdotario a esta columna deberían ponerla las Profesoras-Educadoras y personal de Cocina que desfilaron por la Guardería Los Dados a lo largo de toda su historia. Muchos son los niños y niñas, ahora adultos, que se criaron e hicieron sus primeros garabatos entre las paredes fantásticas y mágicas de estos Dados que, independientemente del uso que se le dé en el futuro, deberían pervivir en el tiempo. Por si hubiera que sacrificarse también esta obra –algunos ven en este espacio hasta un edificio que albergue y concentre los Servicios Municipales y las Oficinas Municipales de Maspalomas-, al menos que sirva esta nuestra aportación, para que quede en la memoria de los contemporáneos y para conocimiento de generaciones futuras.

domingo, 30 de enero de 2011

LAS BODAS DE ORO DEL POBLADO DE SAN FERNANDO DE MASPALOMAS

Publicado el 30 de enero de 2011

 por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.
Presidente de la Asociación "Amigos de Maspalomas"


En la línea de siempre de poner en antecedentes, a quien corresponda, de las efemérides que se acercan, con la antelación debida por si tienen interés en celebrarla o conmemorarla, a continuación entramos en detalles de un suceso notable que tuvo lugar el 1º de marzo de 1961: La Inauguración del Poblado y la Iglesia de San Fernando.

1º de marzo de 1961 / 1º de marzo de 2011: 50 años –Bodas de Oro-, del pueblo que originó el topónimo y el núcleo poblacional y geográfico de “San Fernando de Maspalomas” y que, poco a poco, ha ido acaparando terrenos, espacios y volúmenes de tal forma, que ha relegado a un segundo término el topónimo “Maspalomas”.

Damos la voz de alarma o llamada de atención sobre esta efeméride con el tiempo debido, pués no debe pasar en balde ni de vacío una fecha en la que nació –literalmente- un pueblo y así titulaba su reportaje el periódico “La Falange”, del jueves 2 de marzo de 1961: “San Fernando de Maspalomas, nuevo poblado del sur”.

En esta columna, además de aportar una serie de datos que confirman, dan solvencia y abundan el saber popular de los lugareños, pretendemos sugerir una serie de propuestas de en que debería consistir la celebración y conmemoración de una efeméride tan importante para Maspalomas en particular y, para San Bartolomé de Tirajana en general. No puede quedar esta celebración en un asadero de chuletas y una verbena pachanguera. Las Bodas de Oro del Poblado de San Fernando debe y tiene que revestirse del rango que en verdad le corresponde, por una gran cantidad de cuestiones:

  • Por el enorme contenido humano y social que vino a significar el que el Condado, personificado en Don Alejandro del Castillo y del Castillo, 8º Conde de la Vega Grande, cediera terrenos y construyera unas viviendas más que dignas para sus empleados de la labranza, plataneras y aparcería de sus fincas; conste que la construcción fue más o menos a medias con el Estado, pero la Iglesia, la Escuela con patio de recreo y la urbanización en general fue a coste absoluto de la Casa Condal.

  • Por el gran acto social y político que tuvo lugar en Maspalomas aquel 1º de marzo, al que asistieron, además de don Alejandro del Castillo y del Castillo acompañado por sus hijos Alejandro y Pedro; el Obispo de la Diocésis, Monseñor Pildain y Zapiain; el General-Jefe de la zona Aérea de Canarias y áfrica Occidental española, Sr. Llop Lamarca; el vicealmirante comandante de la Base Naval de Canarias, Sr. Lallemand Menacho; el Gobernador Civil, Sr. Calvo Llorca; el delegado de la Vivienda, Sr. Gómez Cantolla; el Delegado de Hacienda, Sr. Morales Cambreleng; el Delegado de Trabajo, Sr. García Alvarado; Alcalde acctal. De Las palmas, Sr. Naranjo Hermosilla; Subjefe Provincial del Movimiento, Sr. Quintana Marrero; Jefe de Obras Públicas, Sr. Granda; Abogado Fiscal de la audiencia, Sr. Beltrán Fernández de los Ríos; Alcalde de San Bartolomé de Tirajana, don Marcial Franco Jiménez; el Párroco de la Santísima Trinidad del Tablero, don Manuel Montesdeoca, acompañado por los Párrocos de Fataga, Vecindario y Arguineguín; numerosas personalidades oficiales más, otros invitados del conde de la vega Grande y, por supuesto el Arquitecto del Proyecto, don Manuel de la Peña y su equipo.

Y, abriéndoles paso a todos ellos, el pueblo de Maspalomas y numerosos niños de uniforme (impecable e inmaculado baby blanco) con la banderita de papel de colores, caña y almidón, que confeccionaron (confeccionamos) desde días antes en la Escuela.

  • Por la belleza plástica del Poblado de San Fernando, de la que ahora mismo no queda casi ningún vestigio, que se le debe al arquitecto Don Manuel de la Peña que, alejándose del concepto rural y también del urbano, concibe un damero de manzanas de cuatro viviendas cada una y le resulta un conjunto bello y armónico en el que, como en casi toda su obra, “creó arquitectura canaria contemporánea”, a decir de los especialistas en su trayectoria. Bella obra arquitectónica que, con el desamparo oficial y con la ley en mano del albedrío de cada cual, se ha convertido en una exposición al aire libre del despropósito, el descontrol y, en muchos casos, del mal gusto.

  • Y Cuando hablamos de vestigios desaparecidos hablamos también del derribo, inexplicable aún para muchos, de la Iglesia Parroquial de San Fernando, de la que dio buena cuenta el omnipresente tractor amarillo que años atrás hubiera arrasado también por todas las viviendas de arquitectura tradicional canaria que salpicaban las tierras de Maspalomas.

Y eso que la Iglesia, el edificio, era todo vanguardia y experimento, en suma: creación e innovación; desde lo asimétrico de la fachada exterior a la singular y originalísima espadaña; desde la Pila Bautismal a las rejerías metálicas del Baptisterio y el Altar y desde el sin par Vía Crucis al propio Sagrario; sí, el Sagrario, el del “Ego Sum” en sus doradas puertas, ése, también desaparecido. Todo ello en su conjunto pedía a gritos que no se derribara, que alguna solución había de tener, pero…., el tractor –amarillo- ganó, ante la impotencia, una vez más de los maspalomeros.
  • El que las viviendas de tejados a dos aguas y con tallero, desaparecieran del mapa -de Maspalomas-, no tiene ninguna clase de lógica, pero quizá con un montón de esfuerzo llegaríamos a entenderlo o aceptarlo; pero que casi a finales del s.XX,  fuera derribada la Iglesia de San Fernando, en una desacertada connivencia del Párroco y el Grupo de Gobierno municipal del momento, no tiene explicación de ninguna clase; dicho sea de paso, que el día del derribo con la Cruz en su fachada incluída, no aparecieron por el lugar ni el uno, ni los otros. Estaban eso sí, muchos vecinos con lágrimas y gestos de impotencia que, como queda reflejado en las fotos adjuntas, vieron saltar por los aires hasta la Cruz que presidía la fachada del Templo.

  • Quizá uno de los argumentos que mejor clarifican el porqué de que esta efeméride no debe obviarse es que, en su día, la Plaza central del Poblado de San Fernando fue el epicentro, el centro neurálgico de toda la zona de costa del municipio de San Bartolomé de Tirajana. Puestos a recordar, en cuatro locales comerciales con frontis a la plaza, en un momento de la historia de este Poblado coexistieron: las Oficinas Municipales –que por primera vez se descentralizaban de Tunte-; La Tienda; el Correo; La Farmacia y la Casa del Guarda Jurado –Salvadorito-.  Si a esto añadimos: la Iglesia y la Escuela que también hacían de Casa de la Cultura o lugar de encuentro y ocio de los jóvenes, tenemos en el Poblado de San Fernando el centro del poder político, social y religioso.

  • Se nos presenta el 1º de marzo de 2011 una oportunidad única para, de una vez por todas, dejar claro qué es Maspalomas y qué es San Fernando. Porque puestos a reivindicar su entidad propia los núcleos poblacionales que han ido adquiriendo arraigo en 50 años, como: San Agustín; Playa del Inglés; Bahía Feliz; Nueva Europa; Campo Internacional; Playa del Águila; Sonneland; El Lomo; Buenavista ó Bellavista; Meloneras; etc., dónde queda y a qué espacio le atribuimos el topónimo “Maspalomas”?. Van a tener que pasar otros 50 años, para que futuras generaciones luchen por reivindicar y poner justo en su lugar a Maspalomas?. Si así tuviera que ser y no quedara otro remedio es obligación de nosotros, los contemporáneos, de poner cada cosa en su sitio.

·                    Y urge hacerlo, hay que ingeniárselas para reinventar Maspalomas si es verdad lo pregonado sobre que hay que crear arraigo, hacer pueblo, crear sociedad, etc. Etc. Si ya hay que luchar para la confusión babilónica que tenemos por culpa de los que dividieron sobre plano la zona turística; no es menor la lucha interna frente a la otra subdivisión tipo “gueto” que padecemos día a día, en lo que los urbanistas denominaron en su día “zona de servicios”: “La Rosaleda”; “Los Bloques”; Las Farolas”; “Las Palmeras”; “Los Dúplex”; “el Patronato”; “Bloques de IFA”; “Zafiro 2000”; “Las Llaves”; “Alborada”….


·                    Y no hay otra opción a la vista que la de conmemorar la celebración de estas Bodas de Oro, yendo a colegios e Institutos e inculcar entre niños y jóvenes la realidad histórica de nuestro pueblo, el pueblo de Maspalomas y, porque no?,  el de su zona turística, que vino después.

·                    ¿O lo dejamos todo en manos del chófer de la guagua de Global, que si en Las Palmas le dices que vas a Maspalomas, te cobra hasta el Faro?.

·                    O, peor, ¿lo dejamos en manos del poder económico?. Que borró de un plumazo el “Palacio de Congresos de Maspalomas”, para denominarlo “Expomeloneras”?.

De vueltas a lo que nos ocupa, el cincuentenario de la inauguración del Poblado de San Fernando y su conmemoración, añadir que está bien la parte lúdica, que vale con el asadero de chuletas y la verbena pachanguera –aunque sea a ritmo de “mi caballo camina pá lante, mi caballo camina “p’á tras”, pero lo que en verdad vendría a dignificar una celebración de estas características sería la consecución, durante una o dos semanas, de:

  • Una Exposición de fotos del transcurrir de estos 50 años.
  • Una exhibición de los Planos del Proyecto de Manuel de la Peña para el Poblado, Plaza, Iglesia, etc.
  • Proyección de Películas que existan con el Poblado como protagonista: Fiestas, Bodas, Primeras Comuniones, Alfombras del Corpus, …
  • Localización y concentración de todos aquellos que en un momento u otro, vivieron en el Poblado.
  • Etc.

Finalmente decir que no hemos querido entrar en el estado de abandono y dejadez que ha tenido en los últimos años y tiene hoy en día, el Poblado de San Fernando, ese que hemos descrito en las líneas anteriores.

A los interesados, sólo decirles la frase circense: “Pasen y vean”. Y cuando lo vean,  (se ruega ojo crítico), no dejen de fantasear (se ruega ser utópico) y pensar qué hubiera sido de este Poblado si, siguiendo las pautas de la idea inicial de Manuel de la Peña, las cosas se hubieran hecho de otro forma. Y si el edificio de la Iglesia se hubiera conservado. Y si el empedrado de la plaza existiera. Y si ….

MANUEL DE LA PEÑA SUÁREZ.

Para terminar, permítanme hacer una modesta referencia a la obra del Arquitecto Manuel de la Peña y lo ingratos  e insensibilizados que han sido los responsables técnicos y políticos que hicieron que la pala del tractor –amarillo-, derribara dos de las obras más señeras de uno de los arquitectos más insignes que ha tenido Canarias en todos sus tiempos: la Rotonda, en San Agustín y la Iglesia de San Fernando;  el Hotel Folías –aún sigue en pié- aunque ya no es reflejo alguno de su proyecto inicial y de la Guardería “Los Dados”, mejor no hablar, sólo que da tristeza y congoja verla. Afortunadamente nos queda el Templo Ecuménico, de singular y vanguardista estructura y que es, por derecho propio, postal obligada e icono de la internacionalmente conocida Playa del Inglés a pesar de estar escoltado por dos centros comerciales que han convertido el epicentro de nuestra zona turística en un antro; pero, bueno, eso sí, no seamos tan derrotistas…, en un antro internacional.